Ya no alcanza con detectar errores: las estafas digitales usan IA para imitar voces y engañar a las víctimas | ANBariloche
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Ya no alcanza con detectar errores: las estafas digitales usan IA para imitar voces y engañar a las víctimas

Las modalidades de fraude evolucionaron desde los mensajes genéricos hasta engaños personalizados que aprovechan datos personales y herramientas de inteligencia artificial. En Argentina, durante 2024 se registraron más de 34.000 denuncias por delitos informáticos, un 21,1% más que el año anterior.
10/09/2026 15:12 Hs.
El avance de la inteligencia artificial acrecienta el riesgo a ser estafados. Foto ILUSTRATIVA
El avance de la inteligencia artificial acrecienta el riesgo a ser estafados. Foto ILUSTRATIVA

“Hola, mamá, cambié de número”. Durante años, ese mensaje fue casi sinónimo de una estafa digital. La falta de información, los errores de redacción o las historias poco creíbles permitían detectar rápidamente el engaño.

Pero esas señales cada vez son menos evidentes.

Las estafas digitales evolucionaron hacia modalidades que combinan ingeniería social, información personal e inteligencia artificial para construir comunicaciones mucho más creíbles y capaces de generar una reacción inmediata en quien las recibe.

El fenómeno ya tiene un impacto concreto en Argentina. Según datos de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), durante 2024 se registraron más de 34.000 denuncias por delitos informáticos, un 21,1% más que el año anterior.

Entre las modalidades más frecuentes aparecen el fraude online, la usurpación de identidad, el acceso ilegítimo a cuentas y las estafas vinculadas con plataformas digitales.

A esas prácticas se suma ahora el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial. Videos falsos, imágenes manipuladas y, especialmente, clonaciones de voz permiten que los delincuentes imiten con gran precisión a personas reales.

Uno de los mecanismos que genera mayor preocupación es el que utiliza aplicaciones de mensajería para hacerse pasar por un familiar o contacto cercano. El atacante puede recurrir a una voz generada artificialmente para pedir dinero con carácter urgente, simulando una situación de emergencia.

Las herramientas disponibles actualmente permiten reproducir características de la voz como el tono, las pausas y determinadas formas de hablar, haciendo que el audio resulte mucho más convincente.

“Estamos entrando en una etapa donde el cibercrimen ya no se basa únicamente en engañar, sino en construir experiencias digitales difíciles de distinguir de la realidad”, explicó Federico Aragona, director de Ventas Regional de F5 para Latinoamérica, empresa especializada en ciberseguridad.

Según señaló, la inteligencia artificial permite a los atacantes personalizar mensajes en segundos y replicar voces, imágenes o comportamientos con un nivel de precisión que hasta hace pocos años era difícil de imaginar.

El objetivo es provocar una reacción rápida

Más allá de la tecnología utilizada, hay algo que se mantiene: las estafas buscan generar una reacción emocional antes de que la víctima pueda detenerse a comprobar lo que está ocurriendo.

Miedo, preocupación, confianza y urgencia son algunas de las emociones que suelen aparecer en los engaños más efectivos. Un supuesto familiar que necesita dinero de manera inmediata, una promoción que está a punto de vencer o una alerta bancaria que exige actuar en ese momento son algunos de los recursos habituales.

Por eso, uno de los principales cambios en las estafas digitales es que el objetivo ya no consiste únicamente en obtener una contraseña o un dato personal. También buscan provocar una decisión impulsiva.

“Antes un mensaje fraudulento podía detectarse por errores de redacción o formatos poco creíbles. Hoy vemos ataques construidos con información pública de redes sociales, herramientas de IA generativa y automatización”, señalaron desde F5.

Ese acceso a información pública permite además construir mensajes mucho más personalizados. Una publicación en redes sociales, los nombres de familiares, lugares frecuentados o datos sobre actividades cotidianas pueden convertirse en elementos utilizados para darle mayor credibilidad al engaño.

Verificar antes de actuar

Frente a este escenario, los especialistas remarcan que ya no alcanza con buscar errores ortográficos o mensajes extraños. La principal señal de alerta debe ser la situación que intenta generar una respuesta inmediata.

Si un supuesto familiar solicita dinero, por ejemplo, una de las medidas más efectivas es cortar el circuito de comunicación y contactarlo por otra vía, utilizando un número conocido y no el que aparece en el mensaje recibido.

Lo mismo ocurre ante supuestas comunicaciones bancarias, promociones o pedidos de información personal: antes de hacer clic, transferir dinero o entregar datos, es recomendable ingresar directamente a la aplicación o sitio oficial correspondiente y verificar si existe realmente esa situación.

En definitiva, la evolución del fraude digital está desplazando el foco desde la detección de mensajes evidentemente falsos hacia la capacidad de verificar información antes de actuar.

En un contexto en el que la inteligencia artificial puede ayudar a replicar voces, rostros y conversaciones, mantener una actitud de desconfianza saludable y tomarse unos minutos para comprobar quién está del otro lado puede convertirse en una de las herramientas más simples —y más efectivas— para evitar una estafa. (ANB)