La enigmática visita del magnate Peter Thiel a la Argentina  | ANBariloche
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La enigmática visita del magnate Peter Thiel a la Argentina

El cofundador de PayPal, primer inversor de Facebook y arquitecto de Palantir, la firma de inteligencia artificial nacida al calor de la CIA, planea quedarse más de dos meses en Buenos Aires con una agenda blindada. Se reunió con Santiago Caputo y estableció canales con la Cancillería y la Presidencia.
22/04/2026 09:57 Hs.
Thiel se reunirá con empresarios creadores de sistemas de inteligencia artificial y con altos mandos del gobierno.
Thiel se reunirá con empresarios creadores de sistemas de inteligencia artificial y con altos mandos del gobierno.

Peter Thiel, el magnate germano-estadounidense, con una fortuna estimada en 30.000 millones de dólares, llegó a Buenos Aires con el perfil más bajo que alguien de su peso puede permitirse: sin declaraciones públicas, sin agenda oficial, sin foto de protocolo. Aun así, su presencia se filtró. Y lo que reveló dice mucho sobre el momento político que atraviesa la Argentina.

Thiel es uno de los fundadores del ecosistema tecnológico tal como lo conocemos hoy. Integra la llamada “Mafia de PayPal”, ese grupo de exejecutivos que, tras vender la plataforma de pagos en 2002, se dispersó para fundar o financiar casi todo lo que domina la economía digital del siglo XXI: Tesla y SpaceX salieron de Elon Musk, LinkedIn de Reid Hoffman, YouTube de Steve Chen y Chad Hurley. Thiel, por su parte, fue el primer inversor externo en Facebook, su apuesta temprana por Mark Zuckerberg resultó una de las más rentables de la historia del capital de riesgo, y cofundó Palantir Technologies, hoy líder global en análisis masivo de datos para agencias de defensa e inteligencia.

No es un dato menor que Palantir haya nacido en el clima de paranoia securitaria posterior al 11 de septiembre, con financiamiento inicial de In-Q-Tel, el brazo de capital de riesgo de la CIA. La compañía procesa enormes volúmenes de información al servicio de gobiernos y ejércitos: su misión declarada es convertir datos en poder. 

Este fin de semana, la firma publicó en X un manifiesto en el que proclama la existencia de una “República Tecnológica” paralela a las democracias existentes y reivindica la obligación moral de Silicon Valley de participar en la defensa nacional. “El poder duro en este siglo se construirá sobre software”, reza el texto. La pregunta, agregan, no es si se fabricarán armas de inteligencia artificial, sino quién las fabricará y con qué propósito.

En Buenos Aires, Thiel activó contactos en los niveles más altos del oficialismo. Según revelaron fuentes periodísticas, mantuvo un encuentro clave con Santiago Caputo, el asesor que articula buena parte del diseño político de la administración de Javier Milei. También se registraron contactos con la Cancillería, en la órbita de Pablo Quirno, y con la propia Presidencia. Otras fuentes señalan reuniones reservadas con empresarios y representantes de servicios de inteligencia.

La sintonía entre Thiel y Milei no es accidental ni meramente ideológica en abstracto. Ambos comparten una visión que coloca la soberanía individual por encima de cualquier forma de organización estatal colectiva, ambos desconfían de las instituciones democráticas como garantes del progreso, y ambos ven en la tecnología, especialmente en la inteligencia artificial y el big data, no una herramienta neutral sino un instrumento de reconfiguración del orden político global. Thiel lo escribió con todas las letras en 2009: para él, libertad y democracia son conceptos en tensión irresuelta.

La visita plantea preguntas que el Gobierno prefirió no responder públicamente: ¿qué ofrece Palantir a la Argentina? ¿Qué tipo de acceso a datos o infraestructura de inteligencia está sobre la mesa? ¿En qué condiciones? Por ahora, el hermetismo fue la única respuesta oficial. Pero la sola presencia de Thiel, uno de los principales ideólogos del tecno-libertarismo global, en reuniones reservadas con el corazón político del Gobierno de Milei marca un rumbo. Y ese rumbo merece seguimiento.