La villa turística cumple once años esperando acceder al interconectado eléctrico nacional | ANBariloche
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Villa La Angostura

La villa turística cumple once años esperando acceder al interconectado eléctrico nacional

Desde 2016, Neuquén completó el soterramiento hasta Paso Coihue, pero la falta de fondos nacionales para finalizar ALIPIBA II mantiene a la ciudad turística atada a una usina térmica que genera electricidad cuatro veces más cara que en el resto del país, mientras los vecinos conviven con el ruido constante de los generadores.
29/12/2025 13:03 Hs.
La usina actual puede sostener la demanda de la ciudad, que oscila entre 7 y 8 megavatios, con capacidad para abastecer hasta 10.
La usina actual puede sostener la demanda de la ciudad, que oscila entre 7 y 8 megavatios, con capacidad para abastecer hasta 10.

Villa La Angostura continúa aislada del sistema eléctrico nacional. La obra del tendido desde la represa Alicurá, fundamental para conectar a Bariloche y la villa neuquina, permanece paralizado por falta de presupuesto nacional. La situación mantiene a los vecinos de los barrios aledaños a la usina térmica, expuestos a una contaminación sonora cotidiana, mientras deben pagar cuatro veces más cara la factura de luz que el resto de las ciudades del país.

La provincia de Neuquén finalizó su parte del trabajo en 2016, completando el soterramiento correspondiente. Sin embargo, aún faltan aproximadamente 134 kilómetros de línea pendiente en los tramos Alicura-Dina Huapi, Dina Huapi-El Cruce y Dina Huapi-Bariloche. La obra llega hasta Paso Coihue, a dos kilómetros de Brazo Huemul, donde debería conectarse la central al interconectado nacional.

ANB dialogó con la viceintendenta de Villa La Angostura, Tamara Martínez, quien confirmó que existe voluntad política provincial para resolver el problema, pero la solución depende de fondos nacionales que no llegan.

La usina térmica ubicada en el barrio Las Piedritas, cuyos generadores funcionan con gas y gasoil según la temporada, presenta diversas dificultades económicas para los vecinos y para la proyección de inversiones de grandes dimensiones en la región.

Según destacó la funcionaria, durante el invierno, el gasto promedio en gasoil alcanza los 1.800 millones de pesos mensuales, reduciéndose a 1.200 millones en verano cuando se utiliza gas. A esto se suma el costo de alquiler y mantenimiento de los equipos necesarios para la logística. Según el equipo técnico del EPEN, estos gastos se reducirían hasta cuatro veces si la ciudad accediera al interconectado nacional.

La usina actual puede sostener la demanda de la ciudad, que oscila entre 7 y 8 megavatios, con capacidad para abastecer hasta 10. Sin embargo, la obra de Paso Coihue habilitaría un consumo tope de 30 megas, permitiendo el crecimiento futuro de la villa turística.

Las alternativas para resolver el problema son complejas. Según indicó Martínez,  se evaluó instalar generadores de GLP, pero además de ser poco conveniente económicamente, el lugar está fuera del ejido urbano y bajo jurisdicción de Parques Nacionales, lo que requeriría estudios de impacto ambiental y no representaría una solución definitiva. Otra opción sería que Neuquén termine la obra con fondos provinciales a través de Río Negro, pero esto podría generar conflictos jurisdiccionales. La tercera alternativa implicaría construir una obra completamente nueva desde Neuquén, con costos muy elevados pero con seguridad jurídica.

El impacto no es solo económico. Los vecinos del barrio Macrolote 2, pegado a la usina, conviven diariamente con la contaminación acústica de las máquinas. Gisella, residente de la zona, describió la situación: "cuando se corta la luz y los generadores se detienen momentáneamente, la paz es notable. El ruido de las máquinas se escucha desde el barrio 11, y cuando hay alguna explosión en los equipos, tiembla todo el sector", dijo.

Mónica, presidenta de la Junta Vecinal del barrio Macrolote 3, señaló que existe resignación entre los habitantes respecto a la contaminación sonora, con escasas denuncias elevadas a las autoridades. Los vecinos no solo padecen el ruido constante, sino que también expresan preocupación por la calidad de la energía generada localmente.

Desde 2016 que el soterramiento está completo del lado neuquino. Una inversión financiada en su momento por el gobierno nacional y la provincia que hoy espera continuidad. Mientras tanto, los habitantes de uno de los principales destinos turísticos de la Patagonia siguen pagando cuatro veces más por su electricidad y conviviendo con el ruido constante de una usina que nunca debió ser permanente. (ANB)