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Qué relación hay entre los pinos y los incendios forestales

Un grupo compuesto por profesionales y vecinos autoconvocados, trabaja para conocer en profundidad el impacto de esta especie en la región y cómo puede incidir en el caso de un incendio.
11/11/2025 10:49 Hs.
Los pinos fueron introducidos desde el hemisferio norte y se reprodujeron rápidamente en la región. Foto: Marcelo Martínez.
Los pinos fueron introducidos desde el hemisferio norte y se reprodujeron rápidamente en la región. Foto: Marcelo Martínez.

Actualmente, los enormes bosques de pinos son parte del paisaje actual de la región, pero no siempre fue así. Distintas especies de pináceas fueron introducidas décadas atrás con varios objetivos: algunos vinculados a la producción maderera-forestal, o también, fines paisajísticos, pero esto generó un impacto en el ambiente que incluso, puede empeorar el escenario de los incendios forestales.

Hace cuatro años, se conformó un grupo de profesionales, investigadores y vecinos autoconvocados al que se nombró RED PINOS, desde donde buscan profundizar el conocimiento sobre estas especies invasoras y sus posibles impactos en los ecosistemas de la región.

Melisa Blackhall, bióloga e investigadora del CONICET, es una de las integrantes de la RED PINOS y en diálogo con ANB, existen distintas especies de pinos en la región, todas pertenecientes a la misma familia (pináceas), y originarias del hemisferio norte. “Fueron introducidas y encontraron en este nuevo lugar, las condiciones propicias para reproducirse y expandirse rápidamente, incluso algunas de ellas, más que en su lugar de origen”, señaló.

Uno de los problemas que presenta, no solo el pino sino la introducción de cualquier especie invasora, es el desplazamiento de especies nativas. “Las especies propias del lugar están conectadas entre sí. Si alguna desaparece, eso afecta al ecosistema en general y a las interconexiones que existen”, explicó.

La RED PINOS trabaja hace cuatro años para conocer en profundidad el impacto de los pinos en el ambiente nativo. Foto: Marcelo Martínez.

“En el sotobosque, cambia drásticamente el escenario. Se generan bosques sombríos y las especies no están adaptadas a esas condiciones de luz. También cambia la fauna porque igual se desplaza por el cambio generado”, explicó y agregó que esta situación “nos preocupa porque los paisajes de la zona, son un valor cultural, económico y biológico, la idea es protegerlos”.

La bióloga e investigadora sostuvo que “algunas de las especies están adaptadas a regímenes de incendios más intensos o frecuentes e incluso ciertas especies tienen semillas que germinan mejor en situación de fuego o se dispersan de forma más eficiente”.

“Como parte de los estudios que se realizan, se miden las propiedades de las hojas, qué tan resinosas son, qué cantidad de combustible vertical y horizontal hay, entre otras cosas”, indicó y agregó que la cantidad de carga de combustible por unidad de volumen que generan los bosques de pinos, puede incidir en que “los incendios en estas zonas, sean más severos”.

Desde la RED consideran que es importante trabajar en el manejo y control de pinos en la interfase urbano-natural. Foto: Marcelo Martínez.

Entre las conclusiones a las que arribó el grupo, se destaca que la presencia de esta carga de combustible altamente inflamable, especialmente en áreas de interfase, hace que los incendios sean más difíciles y peligrosos de controlar.

Blackhall remarcó que el objetivo de los estudios e investigaciones no es “culpar” directamente a las especies de pinos por los incendios forestales, pero sí poner sobre la mesa el impacto de la falta de regulaciones y fiscalizaciones al respecto. “Es importante hacer un manejo y control de la vegetación en general y de los pinos en particular en la interfase urbano-natural”, sostuvo.

En este contexto, desde la RED encabezan distintas acciones, no solo para disminuir la población de pinos, sino también para llevar conocimiento a la población, sobre la importancia de las especies nativas sobre las invasoras.

Desde 2021, se llevan adelante distintos tipos de acciones, tales como la remoción participativa de renovales de pinos, el mapeo de focos de invasión a través de la participación ciudadana, la educación ambiental en escuelas, campañas de difusión del problema por distintos medios, así como la promoción de articulaciones entre organismos públicos, sector privado, organizaciones no gubernamentales y otros actores interesados.

Blackhall explicó que los trabajos que elaboraron están apuntados a la interfase urbano-natural, donde “la matriz de las urbanizaciones está yuxtapuesta con el ambiente natural”.

Además, desde el grupo, “estamos elaborando una propuesta de ordenanza para el control de especies exóticas en general, pero particularmente de pináceas. Desde el ámbito público, para que no se planten estas especies, o que se controle el crecimiento, etc”.

Según las conclusiones de la RED PINOS, “la falta de un marco normativo específico y actualizado para la gestión de especies exóticas invasoras, junto con la debilidad en su implementación, constituye una barrera crítica para el abordaje integral del problema”. En este sentido, señalaron además que “es urgente promover normativas claras y eficaces que reconozcan a las invasiones biológicas como una amenaza ambiental prioritaria, faciliten la acción coordinada entre niveles de gobierno, y otorguen herramientas concretas a actores locales para actuar de manera preventiva y restaurativa”.

“Cuando uno piensa en disminuir este impacto, se piensa también en las zonas de interfase, en los alrededores de las viviendas, por ejemplo. Mantener limpios los terrenos, que haya una disminución de plantas exóticas. Si hay un radal nativo y un pino exótico, sería mejor enfocar primero en la disminución de material forestal del pino, por ejemplo”, explicó como parte de las tareas que puede realizar cada vecino en particular.

Los pinos generan el desplazamiento de especies nativas. Foto: Marcelo Martínez.

Los ejemplares de especies de pinos invasores utilizados con fines ornamentales en áreas de interfase rural o urbana, tanto en espacios públicos como privados, actúan como semilleros que pueden desencadenar procesos de invasión. Por esto, desde la RED PINOS, instan a autoridades y vecinos, a evitar el uso de pinos y plantas exóticas.

Desde la RED, realizaron en numerosas ocasiones, jornadas de extracción, a las que se suman vecinas y vecinos de la ciudad, con el objetivo de remover los renovales o plántulas, para evitar su crecimiento. “En uno de estos encuentros quizás retiramos más de 3 mil renovales, lo que significa que en un futuro, habrá 3 mil pinos menos”, destacó Blackhall.

“La situación actual exige que actuemos ahora, sin más demoras, aprovechando el conocimiento científico y las herramientas participativas que hemos desarrollado para contener el avance de la invasión en áreas prioritarias y reducir el riesgo para todos”, finalizaron desde la RED. (ANB)