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La apicultura en Bariloche: un sector productivo en constante crecimiento

En el departamento de Bariloche, hay 113 apicultores. Muchos producen para autoconsumo, mientras que otros lo hacen para comercializar en la región.
26/08/2025 10:01 Hs.

La apicultura no es novedad en Bariloche, pero en los últimos años, crecieron notablemente el interés, la difusión, las capacitaciones y el número de productores que se dedican a este rubro, ya sea para consumo personal o para comercializar en pequeña y mediana escala.

Remontando a la historia de este sector productivo, se estima que las primeras producciones apícolas en la ciudad comenzaron allá por 1940, aunque claro está que en el país había comenzado muchas décadas antes. 

Trabajar con abejas, producir miel, propóleo o cera, captó la atención de más personas y en la década del 80, comenzaron las primeras capacitaciones sobre producción apícola en el INTA, organismo vital en la región.

“Hasta hace un tiempo, había dos grandes problemas con la apicultura en la región”, recordó Guillermo Huerta, referente del tema y trabajador jubilado del INTA, en diálogo con ANB. El profesional recordó que uno de los inconvenientes era que “no contábamos con una sala de extracción”. Esto dificultaba enormemente el trabajo, ya que “una cosa es extractar a cuchillo una o dos colmenas, que así y todo es complejo, pero otra cosa es cuando había una producción más grande”. 

Por otro lado, el otro gran problema de la apicultura en la región fue un ácaro. “La Varroa causó la pérdida de muchas colmenas en la zona cordillerana”, detalló el hombre y agregó que “se trata de una parasitosis producida por el ácaro Varroa destructor, que causa la muerte de las colonias si no se trata a tiempo”. Esto afecta al sector apícola a nivel mundial, pero en nuestra región, incluso, suele ser peor.

Sobre este tema, se enfocaron en dar con los medicamentos necesarios para intentar que las colmenas se vean afectadas en el menor porcentaje posible. Además, capacitaron sobre el tema para que los productores sepan de prevención y tratamiento de sus colmenas. 

Además de fortalecer el sector productivo, las abejas cumplen un rol clave en la naturaleza. Foto: Marcelo Martínez.

Con respecto a la sala de extracción, la situación de los productores apícolas cambió notablemente luego de que el gobierno provincial adquiriera el equipamiento necesario en 2022, aunque Huerta señaló que “tiene sus tiempos porque hay que pedir permisos, renovar inspecciones”, entre otros trámites que pueden ralentizar los procesos para obtener miel. 

“Estamos viendo la posibilidad de remontar una asociación que había décadas atrás, llamada la Asociación Barilochense de Apicultura (ABA) para ver si se puede pedir en concesión la sala para que anualmente esté habilitada más temprano”, manifestó. 

Con el paso de los años, el interés por la apicultura se expandió y creció notablemente. “En el departamento de Bariloche ha ido en aumento permanentemente la cantidad de gente con colmenas. En su mayoría, producen para autoconsumo y venta de un pequeño excedente, a través del boca en boca o en la feria Franca”, señaló y agregó que “de todas maneras, también hay gente que empezó a crecer y tienen más de 100 colmenas, hacia las afueras de Bariloche”.

Un trabajo sobre este tema, elaborado en 2024, detalla que en el departamento de Bariloche,  hay 1.171 colmenas, distribuidas en 133 apiarios y que, a su vez, son gestionadas por 113 apicultores, con un promedio de 10 colmenas por apicultor. La mayoría de los productores se dedican a la producción de miel, mientras que un número reducido de productores (menos de 9) se ocupa de la producción de cera y propóleo. Otros pocos han incorporado la producción de núcleos, reinas y polen. 

“La miel de acá es de muy buena calidad, estamos en áreas donde hay poco o ningún uso de agroquímicos, sumado a los  distintos tipos de flores de jardín, plantas nativas y las especies exóticas, que dan un producto de gran calidad”, remarcó Huerta. 

En el departamento de Bariloche, hay más de 1.170 colmenas. Foto: Marcelo Martínez.

El interés por la apicultura llevó a que se diseñaran capacitaciones y cursos para mejorar la producción e incrementar los conocimientos. El municipio dicta cursos de iniciación en apicultura, la UNRN y la UNCo lanzaron diplomaturas y esto se suma a charlas y encuentros que distintos profesionales brindan constantemente. 

“En 2022 hice el curso de la muni, porque me interesaba el tema desde hace tiempo, pero no tenía abejas ni había tenido experiencia en el área”, señaló Belén en diálogo con ANB, una de las productoras de Bariloche. 

La mujer contó que la primera introducción al mundo apícola la entusiasmó y terminó por hacer una diplomatura ofrecida por la UNRN también. “Después de eso, sabiendo todo lo que sé, quise tener lo mío”, contó.

Belén vive en el centro de la ciudad, y aprovechando el espacio en su terreno, colocó sus propias colmenas que, la temporada pasada, le dieron los primeros frutos.“El año pasado, cuando (las abejas) hicieron su producción de miel, por recomendación de gente con experiencia, se las dejé a ellas, para que pasen el invierno y se asienten”, señaló. 

“Mi cosecha fue chica, pero riquísima. En esta primera ocasión, fue más que nada para el consumo en casa y mis seres queridos”, relató aunque no descartó que en las próximas producciones, se pueda vender un pequeño excedente del producto.

“Tengo muchos árboles frutales, mucho lugar, mucha vegetación. Me puse a full con el tema de la flora que enriquece a la alimentación. Tengo muchos arbustos y plantas aromáticas de acá, que a ellas les encanta. Se fascinan con el romero en flor, les atrae mucho. Nos preparamos bastante para tener diversidad en el patio”, contó.

De acuerdo a lo relatado por Belén, según la flora de la que se alimentan las abejas, varía el sabor de la miel, por eso su esfuerzo en tener variedad de especies. “Bariloche, si bien tiene el tema del clima, tenemos la ventaja del entorno natural, sin pesticidas, lo que da un producto mucho más orgánico”.

Pablo y Lucila comenzaron hace más de 15 años en el mundo de la miel y también incursionaron en la apicultura urbana. Destacaron las posibilidades que ofrece el clima de Bariloche: “Contrario a lo que se piensa, el frío no les hace mal, si la humedad, pero cuidamos las colmenas, las tapamos y si bien no somos Buenos Aires, le competimos”, señalaron. 

Pablo y Lucila se introdujeron en el mundo de la miel hace varios años. Foto: Marcelo Martínez.

La pareja se refirió a los mitos que hay en torno a las abejas. “Hay miedo de un ataque masivo, de algo similar a lo que se ve en las películas, pero eso no es real. Trabajamos con razas de abejas específicas, se compran a través del INTA, no es que uno elige cualquier abeja”, aclararon. 

Lo que comenzó como un emprendimiento familiar, terminó siendo una marca local en crecimiento. Okel, la miel producida en contexto urbano, se vende exitosamente en Bariloche. “Producimos unos 50 o 60 kilos por colmena, aproximadamente”, señalaron.

“No alimentamos a las abejas con jarabes, que es algo que suelen hacer los productores para acelerar y masificar la producción, lo que da como resultado una miel de baja calidad”, explicaron y con esto plantearon la diferencia entre un producto orgánico y agroecológico. 

Sobre esto, además, sostuvieron que hay productores que, "en lugar de dejar que despierten solas luego del invierno, aceleran los procesos dándoles jarabes. Ahora se está discutiendo incluso, si eso es miel o no, ya que no proviene de un trabajo que haya hecho la abeja por sí sola". 

"En cada una de nuestras colmenas, quedan unos 25 kilos de miel, que ellas utilizan para el invierno", explicaron. Luego, su despertar comienza con la llegada de la primavera, la floración y las temperaturas más cálidad.

En este sentido, señalaron que “el producto va adquiriendo sabores dependiendo del alimento de las abejas. Ellas exploran flores, otras especies, dependiendo cada época de la temporada, y eso genera distintos sabores y aromas”.

Okel vende sus productos en la Feria Franca y algunos comercios de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez.

Esto también varía de acuerdo a las condiciones climáticas, las temperaturas y la floración de cada año. “En otoño, por ejemplo, se obtiene una miel más oscura, con un sabor de toques salados, por la alimentación de las abejas”, explicó Pablo y añadió que la temporada pasada fue "magnífica".

Okel produce miel cremosa que “se cosecha líquida y luego se cristaliza. Es un proceso que se realiza en frío para no oxidar las propiedades del producto”. La miel que producen en las diferentes colmenas que tienen en Bariloche, se puede adquirir en la Feria Franca o contactándolos a través de sus redes sociales.

La apicultura despierta cada vez más interés en la región y esto se traduce en un crecimiento y perfeccionamiento del sector. Además del aporte a la economía local, son un factor clave en los procesos naturales y en la reproducción de numerosas plantas. (ANB)