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A 10 años del primer grito colectivo: “Ni una menos” sigue siendo urgente

El 3 de junio de 2015, la bronca se transformó en movimiento. Diez años después, las voces resisten, se multiplican y siguen exigiendo una vida libre de violencias. A pesar de retrocesos y resistencias, el feminismo argentino continúa marcando el pulso de una lucha que se reinventa, se expande y no claudica.
03/06/2025 18:32 Hs.
"Ni una menos": Pese al clima frio y con lluvia, Bariloche se volvió a manifestar. Fotos: Marcelo Martínez
"Ni una menos": Pese al clima frio y con lluvia, Bariloche se volvió a manifestar. Fotos: Marcelo Martínez

Cuando el hartazgo se convierte en lucha, las palabras se hacen grito. Hace una década, Argentina conmovió al mundo con un reclamo que unió generaciones, identidades, territorios y memorias: Ni una menos.

Aquella primera movilización masiva del 3 de junio de 2015 condensó años de dolor, pero también décadas de construcción feminista que hoy se reconocen en la potencia de una marca que trascendió fronteras.

El mundo empezó a decir: “Luchá como una argentina”. Exportamos un modo de protesta, inspiramos una fuerza inclaudicable que sigue latiendo en cada plaza, cada mural, cada marcha y cada palabra dicha para romper silencios impuestos.

La marea violeta se volvió a sentir por las calles de la ciudad. Foto: Marcelo Martínez

Pero los años no han sido todos avance. “A 10 años del Ni una menos, lo que creemos es que hemos tenido un retroceso enorme en el tema de seguir ganando derechos, hemos perdido un montón”, afirma Patricia Reinahuel, secretaria general de ATE Bariloche en diálogo con ANB. Y agrega: “Tenemos 3 muertes en Jujuy en un mes. Mujeres sin vivienda, sin salud, sin educación por el brutal ajuste de este Gobierno. Tenemos compañeras precarizadas, sin jubilación, sin acceso a la ESI o a la IVE, conquistas ganadas con mucha calle. La violencia machista sigue presente, así que nuevamente hay que salir a las calles, defender y recuperar derechos que tanto costaron y hoy nos quieren arrebatar”.

Ni una menos no es solo un grito contra los femicidios. Es una denuncia estructural contra el patriarcado. Es el reclamo de igualdad real, de justicia con perspectiva de género, de acceso equitativo a la salud, a la educación, al trabajo digno. Es la urgencia de que las mujeres y diversidades dejen de ser las más golpeadas por las crisis económicas.

Las caras de las victimas de femicidio a través de sus familias. Foto: Marcelo Martínez

Desde la literatura, también se hace oír el dolor. La escritora Virginia Schuvab comparte con este medio un fragmento de su libro Cuerpas en Riesgo que interpela con crudeza:
“Cómo domesticar el sufrimiento, siete cuerpas en escena, un piso de cemento, los miembros dislocados, las miradas hacia el horizonte. (…) Las cabezas cuelgan inertes, el mareo persiste dando despacio a las náuseas (...). Deslizan sus cuerpos por el piso enraizando lenguas en la profundidad de la tierra donde descubren lazos con sus ancestros casi desvanecidos”.

Desde las vivencias personales, Rosario —uruguaya de nacimiento y vecina de Bariloche hace años— reflexiona: “Siempre tuve inquietudes de por qué a los hombres se les permitían ciertos comportamientos y a las mujeres no. Amaba jugar al fútbol pero fue castigado desde chica. Hoy, con 40 años, lamento no haber sido más rebelde. Me da orgullo que hayan pasado estos 10 años y que las pibas de ahora vengan con otra cabeza. Falta mucho, el micromachismo está metido hasta en pequeñas cosas que reproducimos sin darnos cuenta. El machismo tiene madre y fuimos muchas mujeres las que lo alimentamos. Hoy algunas nos paramos en otro lugar, y educamos desde ahí”.

Generaciones completas marcharon juntas esta tarde. Foto: Marcelo Martínez

Desde la militancia y la organización, Marian Da Silva —integrante de la asamblea “Ni une menos Furilofche”— recuerda el recorrido colectivo con emoción. “Ver las fotos de estos años nos hace ver todo lo que conseguimos. Incorporamos las luchas de las identidades travestis y trans, porque somos un movimiento diverso y situado en el territorio. Acompañamos el derecho a decidir, marchamos cada 8M y cada 25N. Y aunque venimos de un tiempo de repliegue, es hora de volver a encontrarnos, unificar luchas. Porque los ataques son muchos, y la violencia es real. Seguimos luchando por una sociedad justa, inclusiva. Nos queremos vives, desendeudades y sin miedo”.

Diez años después, el grito sigue tan necesario como el primer día. Porque la lucha feminista no se trata solo de conmemorar, sino de transformar. Porque no basta con no morir: queremos vivir con dignidad. Porque mientras haya una sola cuerpa violentada, el feminismo seguirá ocupando las calles, los textos, los hogares y los corazones. (ANB)

A 10 años del primer grito colectivo: “Ni una menos” sigue siendo urgente
A 10 años del primer grito colectivo: “Ni una menos” sigue siendo urgente
A 10 años del primer grito colectivo: “Ni una menos” sigue siendo urgente
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A 10 años del primer grito colectivo: “Ni una menos” sigue siendo urgente