Escuela 129: 88 años de historia y una imperante necesidad de crecimiento | ANBariloche
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Escuela 129: 88 años de historia y una imperante necesidad de crecimiento

El edificio quedó chico. La escuela a la que asistieron generaciones enteras de habitantes de Colonia Suiza necesita un nuevo espacio y en el marco del aniversario, reafirmaron el pedido. 
03/04/2025 11:43 Hs.
La Escuela jardín 129 de Colonia Suiza fue inaugurada el 29 de marzo de 1937. Fotos: Gentileza.
La Escuela jardín 129 de Colonia Suiza fue inaugurada el 29 de marzo de 1937. Fotos: Gentileza.

Allá por 1937, Colonia Suiza era testigo de un hecho histórico: la inauguración de la primera (y única) escuela del poblado asentado a unos 25 kilómetros del centro de Bariloche. Este 29 de marzo la Escuela Jardín 129 cumplió 88 años y con una matrícula en constante crecimiento, se reaviva el pedido de contar con un espacio nuevo.

Aunque parezca mentira, durante más de ochenta años, la institución funcionó en aquel edificio construido por los propios vecinos del lugar, en un terreno donado por Félix y Camilo Goye.

Allí, los mismos pobladores construyeron con su esfuerzo y utilizando maderas de la zona, el edificio escolar, que salvo algunas modificaciones, se conserva tal cual era en ese entonces.

La escuela fue la primera obra pública de Colonia Suiza. Foto: gentileza.

Era una escuela rural que inició con una matrícula de 50 niños, aunque hubo años en que había 11 o 17, fue variando la matrícula”, relató en diálogo con ANB la actual directora del establecimiento, Alejandra Rojas. 

En este sentido, la directora remarcó que “fue la primera obra pública de Colonia, la primera institución. No había correo, no había iglesia”. Esto hizo que rápidamente se convierta en parte vital de la vida en comunidad del poblado, lo que sigue ocurriendo en la actualidad.

El primer maestro de la escuela fue don Agustín C. Macchi. En sus inicios, la escuela funcionaba con período de septiembre a mayo, y las vacaciones más extensas eran en invierno, debido a las inclemencias climáticas de la zona durante la época de frío.

El paso del tiempo, el crecimiento de Colonia Suiza y barrios aledaños, hicieron que también creciera la escuela. De tener grados integrados en un mismo salón, comenzaron a hacer esfuerzos para crecer y contar con un nuevo espacio.

En el edificio original funciona el aula de 1° grado y la oficina administrativa. Foto: gentileza.

Geraldine Rica es docente de Plástica desde hace 20 años en la Escuela 129. “Cuando comencé, era muy chiquito, no había más de 10 chicos. Teníamos muchos niños apellido Goye. Hoy en día tengo hijos de mis primeros alumnos”, recordó.

“No es lo mismo dar clases ahora que antes. La cantidad de chicos lo hace diferente, ahora vienen con otro nivel de ruidos y demandas, propio de los cambios de la sociedad”, consideró la docente de Plástica.

Hasta octubre de 2009, la escuela funcionó en turno tarde, pero desde ese momento es de jornada extendida, funciona de 8 a 16 horas. Los alumnos desayunan, almuerzan y toman merienda en la escuela.

“El primer edificio es patrimonio histórico y se mantiene”, indicó Rojas y señaló que allí funciona “el sector administrativo, una cocina pequeña y 1° grado”. 

En 2020, después de un largo reclamo y lucha de la comunidad, se inauguró el nuevo edificio, cuando la escuela tenía ya 83 años funcionando en el lugar. “Había un espacio construido previamente, al que se agregó la parte edilicia nueva”, manifestó Rojas. 

Ante la falta de un espacio común techado, los actos se hacen en el exterior o por grupos. Foto: gentileza.

Sin embargo, la institución funciona disgregada en diferentes espacios. “Tenemos dos salas anexas denominadas aulas rancho, donde funciona 5° y 6° grado”, agregó la directora. En el edificio nuevo, funciona el Jardín, al que asisten 23 niñas y niños a partir de los 3 años, mientras que un total de 134 estudiantes, componen el nivel primario.

La Escuela 129 sufrió y sufre la falta de espacio. Si bien cuentan con un entorno natural y un gran predio, no tienen lugar techado en el que congregarse como comunidad educativa, ni hacer actos, ni tener clases de Educación Física.

“Cuando el clima lo permite, trabajamos afuera, que es un predio con un entorno hermoso, pero a fines pedagógicos y didácticos, es complicado”, señaló una de las docentes de Educación Física, Jorgelina Rolero.

La docente indicó que se organizan entre los trabajadores para poder brindar clases. “Vamos rotando los lugares, hay una “canchita” de futbol, de tierra y ripio, hay otro espacio adelante en el frente, que se usa para trabajar. El comedor lo usamos a veces para las clases” y sobre este lugar agregó que “ya de por sí, el espacio cerrado de comedor, es chico. Las niñas y niños almuerzan en el comedor, en el pasillo y en dos aulas”

La comunidad educativa coincide en que contar con un SUM (Salón de Usos Múltiples)es una necesidad imprescindible. “Los salones que se usan para el dictado de clases, al mediodía se utilizan de comedor. Se hace una limpieza para que coman, se vuelve a limpiar, para volver a los talleres, por ejemplo”, relató la directora. 

“Necesitamos urgente un espacio cerrado para los recreos, para los actos. En invierno las temperaturas son muy bajas y estamos al aire libre. La limpieza se tiene que hacer y no son las condiciones adecuadas para niñas y niños”, remarcaron. 

Entre el nivel inicial y el primario, asisten más de 150 niños a la institución. Foto: gentileza.

“El edificio tiene módulos, necesitamos un espacio bajo techo en el que compartir como comunidad educativa y trabajar articuladamente. Necesitamos ese espacio para dar las clases en un marco de seguridad”, sostuvo Rolero.

El cuerpo de trabajadores está compuesto por unas treinta personas que se organizan a diario para dar clases, organizar los desayunos, almuerzos y meriendas, en un espacio que se creó para pocas personas y en el que ahora conviven más de 150 niñas y niños por día.

“Somos una comunidad educativa solidaria, con ganas de progresar y voluntad de trabajo. Intentamos formar un equipo unido, que continúe con las propuestas metodológicas, pero más allá de lo que podemos ir organizando entre nosotros, cada vez es más evidente que nos falta espacio”, finalizaron.  (ANB)

Escuela 129: 88 años de historia y una imperante necesidad de crecimiento
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