lunes 26 de febrero de 2024

Informe

Los humedales bajo la sombra del desarrollo urbano

Estos guardianes de la biodiversidad y el clima, también conocidos como mallines, se ven amenazados por el crecimiento urbanístico.

viernes 02 de febrero de 2024
Los humedales bajo la sombra del desarrollo urbano
El Día Mundial de los Humedales nos recuerda la necesidad urgente de proteger y preservar estos ecosistemas. Foto: Marcelo Martínez.
El Día Mundial de los Humedales nos recuerda la necesidad urgente de proteger y preservar estos ecosistemas. Foto: Marcelo Martínez.

En medio de la creciente preocupación global por la salud de nuestro planeta, los humedales andinos emergen como ecosistemas fundamentales en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Estos ecosistemas, ricos en especies y vitales para numerosos servicios ecosistémicos, enfrentan amenazas sin precedentes que comprometen su existencia y, por ende, nuestra propia supervivencia.

Al celebrarse el Día Mundial de los Humedales este 2 de febrero, la reflexión se centra en la interconexión entre la salud de estos ecosistemas y nuestro bienestar físico, mental y ambiental. En particular, la región de Río Negro en la Zona Andina, hogar de los extensos humedales dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, se destaca por su riqueza ecológica.

Los "mallines", como se conocen a estos humedales en la lengua mapuche, son praderas húmedas que juegan un papel crucial en la hidratación de las áreas circundantes. A pesar de su importancia, la falta de conocimiento sobre la diversidad de especies que albergan y los desafíos como el sobrepastoreo y la mala gestión del agua amenazan su recuperación y conservación.

La Convención sobre los Humedales, un tratado intergubernamental que promueve la acción y cooperación para la conservación de estos ecosistemas, destaca a los humedales como cruciales para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y frenar la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, el informe de Perspectiva Mundial de la Convención de Ramsar revela un panorama sombrío: desde 1970, se perdió el 35% de los humedales globales, una tasa de desaparición tres veces más rápida que los bosques.

Los humedales también actúan como eficaces mitigadores de inundaciones. Foto: Marcelo Martínez.

Expertos, como la Dra. Margarita Vallejos e investigadoras de CONICET, Florencia Cuassolo y Verónica Díaz Villanueva, subrayan la vulnerabilidad de los humedales ante las actividades humanas, especialmente la urbanización. La transformación de estos ecosistemas en terrenos edificables mediante el drenaje, relleno y contaminación llevó a la desaparición de más de la mitad de los humedales mundiales en el último siglo.

Frente a esta crisis ambiental, se propone una gestión más sostenible y respetuosa, como la implementada en Bariloche en 2016, con una ordenanza que prohíbe la construcción en humedales y promueve su protección y uso sustentable. Este enfoque local podría servir de modelo para otras regiones, destacando la importancia de políticas que reconozcan y preserven el valor incalculable de los humedales para nuestra salud y la del planeta.

A pesar de que la Carta Orgánica Municipal en su Artículo 185 establece la protección y regulación del uso racional de los humedales, promoviendo su mantenimiento, la realidad muestra una brecha significativa entre las intenciones legislativas y la implementación práctica de estrategias de manejo y conservación efectivas.

Las investigadoras de CONICET, Cuassolo y Díaz Villanueva, destacaron la escasez de estudios técnicos enfocados en estos ecosistemas dentro del ámbito urbano, mencionando específicamente solo dos informes realizados por la Universidad Nacional del Comahue que caracterizan la situación de los mallines de Bahía Serena y el Complejo Morenito-Trébol-Ezquerra. La falta de investigaciones detalladas sobre la flora y los impactos ambientales antrópicos a los que estos humedales están expuestos, subraya una preocupante desatención hacia su conservación.

El crecimiento urbano de Bariloche en las últimas décadas, documentado por Guevara en 2005, llevó a la sustitución sistemática de superficies de bosque nativo por desarrollo edilicio, incluyendo a los mallines entre las áreas afectadas. Esta expansión urbana no solo reduce el espacio natural disponible, sino que también altera el equilibrio ecológico de los humedales, comprometiendo su capacidad para proporcionar servicios ecosistémicos esenciales, como la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la mitigación de inundaciones.

El caso de Bariloche evidencia una problemática más amplia que enfrentan los humedales andinos y globales: la tensión entre el desarrollo urbano y la necesidad de conservar espacios naturales. Mientras que las ordenanzas y marcos legislativos pueden ofrecer un camino hacia la sostenibilidad, su eficacia depende crucialmente de la implementación práctica de medidas de protección y manejo, así como del compromiso de la comunidad y las autoridades para priorizar la salud ecológica sobre el crecimiento inmediato.

Los humedales no solo son indispensables para la conservación del agua y la biodiversidad, sino que también actúan como eficaces mitigadores de inundaciones, demostrando que su protección va más allá de un imperativo ecológico; es una necesidad para la seguridad y el bienestar humano.

La protección de los humedales, en Bariloche y en el mundo, requiere de un enfoque integrado que combine la investigación científica, la educación ambiental, la planificación urbana sensible y la participación ciudadana activa. (ANB)

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