miércoles 17 de abril de 2024

Análisis

Polarizar con Javier Milei: una mala estrategia para Sergio Massa

El analista político hace un recorrido de los factores que llevaron a que hoy, Javier Milei, asuma como Presidente.

domingo 10 de diciembre de 2023
Polarizar con Javier Milei: una mala estrategia para Sergio Massa
Javier Milei asume como Presidente este domingo. Foto: ilustrativa.
Javier Milei asume como Presidente este domingo. Foto: ilustrativa.
Por Martín Ramírez Tacgorian*

La elección del 2023, tuvo la particularidad de que tres fuerzas políticas se disputaran a la mayoría del electorado Argentino. La elección de tres tercios, anticipada por Cristina Fernández de Kirchner, fue la realidad política durante los comicios. Esta obligó a cada frente a establecer distintas estrategias electorales, con el objetivo de captar a la mayor cantidad de electores.

En comunicación política, cuando hay paridad entre dos fuerzas, una de las estrategias a utilizar es la polarización. Esta, busca que una fuerza política  genere la mayor cantidad de narrativas, que permitan ser posicionadas en la conversación pública, de forma antagónica sobre la fuerza opositora.  

En un escenario donde compiten tres fuerzas, la polarización tiene validez para invisibilizar y/o cancelar en la esfera mediática a la tercera fuerza. Esta fue parte de la estrategia utilizada por “Unión por la Patria”, para dejar en tercera posición a Juntos por el Cambio y llegar al ballotage contra la Libertad Avanza de Javier Milei. Sin embargo, con el diario lunes, entiendo que no fue la mejor estrategia para el oficialismo.

Sergio Massa, candidato por el oficialismo, logró posicionarse como el representante del peronismo y del Kirchnerismo. Su estrategia electoral, se basó en dotar de visibilidad sus atributos como candidato: la experiencia en la gestión pública, su capacidad de dialogo con Gobernadores, su autonomía política de cara a su relación con Cristina Fernández de Kirchner y su capacidad de diferenciación como candidato de un gobierno con una mala imagen. Tarea difícil para un Sergio Massa, cuya función fue estar a cargo del Ministerio de Economía, teniendo el poder de gestionar los bolsillos de los argentinos.

Puertas adentro, se temía que polarizar con Juntos por el Cambio podía encontrar al oficialismo frente a dos escenarios. El primero  enfrentando a un candidato moderado, en el caso que  Horacio Rodríguez Larreta saliera victorioso en la interna, con las consecuencias de terminar perdiendo parte de ese electorado que tanto Massa cuido desde el Frente Renovador. En segundo  lugar enfrentando a  Patricia Bullrich, una candidata con un discurso de centro derecha, con experiencia en gestión y con un posicionamiento a fin a los valores del cambio, formula exitosa para el PRO. En ese momento, era una jugada muy riesgosa y nadie quería cometer los mismos errores que en la campaña del 2015.

La mayoría de consultores, coincidieron en que el mejor rival era Javier Milei, por su inexperiencia en la gestión pública y su poca capacidad de armado electoral a nivel nacional, provincial y municipal.  Estas características, le permitían al candidato oficialista construir un relato basado en sus atributos y apostando a que su gestión económica se diera de forma positiva para reafirmar su perfil.

Sin embargo, su paso por el Ministerio de Economía, le trajo visibilidad y protagonismo pero no así buenas noticias. La mala situación económica, visibilizaba la necesidad de un cambio en la política Argentina. Sumada a las diversas  noticias de los políticos como protagonistas en casos de corrupción, que solo contribuían a reforzar la narrativa de Milei.

Javier Milei fue el candidato que logró decirle al electorado lo que iba a hacer. No elevó la expectativa social, contrariamente a lo que hizo el gobierno peronista, sino que su narrativa se construyó desde lo genuino y posicionándose como el antisistema. Está comprobado en comunicación política, que reducir expectativas brinda certidumbre, sobre todo en escenarios de alta incertidumbre como la que se vivió durante 2023. Javier Milei supo que la estrategia era convertirse en lo que la gente no estaba eligiendo, salir del molde de la política, para brindar una opción diferente.

Ahora bien, si analizamos como se desarrolló la campaña oficialista ante una polarización y una campaña del miedo puesta sobre Javier Milei, podemos entender que no se debe nunca polarizar con alguien que se muestra como una opción distinta y diferenciadora ante escenarios de mucha incertidumbre y crisis como la situación económica y social que vivimos los argentinos. Porque la salida de una crisis, siempre esta puesta sobre cualquier opción que brinde un escenario completamente diferente al actual.

Teniendo presente, esta conclusión, entendió que la mejor opción para enfrentarse en la elección para Sergio Massa hubiese sido un candidato o candidata de Juntos por el Cambio, porque la diferencia de propuestas hubiese puesto al electorado argentino entre dos modelos de país dentro de un mismo sistema de valores políticos, resaltando al candidato más capacitado para gestionar el país.

Contrariamente, Javier Milei propuso algo completamente distinto un idealismo que le permitió obtener un triunfo en los comicios, brindando a los electores un modelo de país y un líder completamente antagónico al sistema político actual. Provocando en el electorado la ilusión de que con él se puede estar mejor a como se está con la política y sus dirigentes de siempre.

 

*Licenciado en Relaciones Públicas (UNLZ), diplomado en Comunicación institucional (UNLZ) y máster en Comunicación Política (Universidad Austral). Especializado en Análisis Político y y referente de una consultora de Comunicación y Relaciones Públicas en donde trabaja en todo lo vinculado a la comunicación empresarial, política y la gestión de medios. Además, es Docente Universitario en la Universidad CAECE en Mar del Plata.

 

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