jueves 29 de febrero de 2024

Indignación

Las dificultades que atraviesan los adultos mayores a la hora de hacer trámites

La falta de un buen servicio de transporte, los maltratos institucionales y el avance a pasos agigantados de la era digital, son algunos de los obstáculos con que los adultos mayores luchan día a día para continuar formando parte de esta sociedad.

sábado 02 de diciembre de 2023
Las dificultades que atraviesan los adultos mayores a la hora de hacer trámites
La falta de infraestructura edilicia es una de las mayores complicaciones. Foto: Marcelo Martínez.
La falta de infraestructura edilicia es una de las mayores complicaciones. Foto: Marcelo Martínez.

Por Miguelina Missotti

La falta de un buen servicio de transporte urbano de pasajeros, de infraestructura municipal, las barreas edilicias, la falta de consideración de los espacios en donde una persona necesita moverse, los malos tratos por parte de la comunidad y el avance a pasos agigantados de la era digital, hacen que las personas adultas mayores atraviesen miles de problemas a la hora de tener que realizar un trámite.

“Estamos invisibilizados, no nos ven, pasamos desapercibidos, somos descartables”, afirmó a ANB, Anita, integrante del grupo Adultos Mayores Activos (AMA) mientras relataba la odisea que vive cada vez que debe salir de su casa y llegar hasta algún lugar para realizar un trámite.

“Para empezar, es necesario nombrar lo que pasa con el transporte público en la ciudad. La mayoría de las veces no pasan a horario entonces estamos en la parada mucho tiempo bajo cualquier clima, esperando que pase. Sumado a que, muchas veces, se rompen”, detalló Anita.

Una vez que logra subir al micro, Anita remarca la poca amabilidad de las personas. “Si subís y el asiento de adelante está ocupado, nadie te brinda el lugar, tenés que acercarte y pedir por favor que te sedan el espacio porque pareciera que no nos ven”.


Muchos edificios de la ciudad no cuentan con ingresos para personas que necesitan de un apoyo para trasladarse. Foto: Marcelo Martínez. 

Otro de los problemas, y que no sólo afecta a adultos mayores, sino a toda la sociedad es la inexistencia de veredas en muchos lugares de la ciudad, veredas destruidas donde sí las hay, escaleras que conectan diferentes espacios o calles, estructuras construidas en cualquier parte de la vereda, frentistas que no respetan la cantidad de metros que deben dejar libres para que los transeúntes puedan pasar, y bares y restaurantes que tienen mesas afuera ocupando un espacio que no deben, que implica que las personas deban caminar por la calle corriendo los riesgos que eso incluye.

“Las dificultades para transitar en la ciudad son variadas. Por ejemplo, muchas cebras de las calles no están pintadas y no todos los conductores respetan el cruce en las esquinas. Además, no todos los edificios están preparados para el ingreso de las personas que dependen de un apoyo para trasladarse, ya sea un bastón, una silla de ruedas o un trípode”, agregó Lila Simko, también integrante del grupo AMA, vicepresidenta del Consejo Municipal de Adultos Mayores y secretaria de las personas adultas mayores de la APDH.

Actualmente, en la mayoría de los organismos e instituciones que se dedican a la atención al público, los números se sacan a través de una máquina. “Hay mucha gente mayor que no sabe sacar un número en las máquinas que existen ahora y tal vez están horas parados ahí esperando que alguien les ayude”.

El destrato de los empleados a las personas adultas mayores es constante. “Por ejemplo, mucha gente que va a cobrar su jubilación tiene desconfianza de la persona que te está otorgando el dinero y quiere contar ahí mismo, pero no te lo permiten, tenes que hacerte a un lado porque tienen que seguir atendiendo y no te lo piden de buena manera. Todos somos tratados iguales cuando las personas se creen superiores a nosotros”, aseveró Anita.

Al ser consultadas sobre cómo afrontan las situaciones en las que se encuentran con largas colas que implican la necesidad de estar paradas por largo tiempo, Lila aseguró que, en los supermercados, especialmente La Anónima, no tiene cajas especiales. “Los adultos mayores no saben que tienen el derecho y si lo saben mucho no se animan a reclamarlo, de una vez hecha la compra ponerse al principio de la cola. Esto debe estar indicado en los indicadores que tiene el mercado”.


El maltrato continuo por parte de los empleados de las instituciones es una constante que sufren los adultos mayores a la hora de hacer trámites. Foto: Marcelo Martínez. 

En relación a la lista de dificultades con las que se encuentran las personas adultas mayores, Lila puso el foco en la lalta mucha capacitación en todos los agentes judiciales en relación a la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos de los Adultos Mayores y sus derechos. “Los espacios donde funciona la Justicia tienen limitaciones para el tránsito, hay limitaciones para la atención del adulto mayor porque nos sucede lo mismo que en otros ámbitos y, si bien, hay gente muy preparada es puntual”.

La pandemia, un antes y un después a la hora de hacer trámites

“En la época de la pandemia fue todo complicadísimo porque todo se manejaba por Internet. Lo que sucede es que muchos adultos se niegan al manejo de Internet y de las redes sociales en el celular y la computadora y esto trae otros tipos de problemas”, afirmó Lila.

Si bien existe la posibilidad de hacer distintos cursos para poder entender la tecnología, Lila da por sentado que el problema es que cuesta mucho que el adulto mayor quiera profundizar en el tema y esto trae como consecuencia el abuso de conocidos, amigos y familiares. “El discurso es “yo te cuido, te protejo, yo lo hago” y dejamos que lo hagan. En este punto, debemos entender que las responsabilidades son compartidas porque uno puedo decir “no, lo hago yo”, pero, esto deriva en la posibilidad de malos tratos”.

Sin embargo, sucede muchas veces que, más allá de los cursos y de las explicaciones que pueden darles sus allegados, continúa siendo dificultoso poder adaptarse al uso de la tecnología teniendo en cuenta que son personas que vienen de épocas donde esto ni siquiera estaba en la mira de existir.

“Para mí es muy difícil usar el teléfono, a tal punto que ni siquiera sé cómo cargarle crédito para poder hacer llamadas. Otra de las cosas que me pasa es que yo podía pagar todos los servicios desde el celular y, en un momento, mi teléfono anduvo mal, mi hijo me lo reinició y no pude volver a ponerle todas las cosas entonces ahora tengo que ir todos los meses a Camuzzi a pagar el gas y a la Cooperativa y eso me complica mucho”, relató Anita.   

En relación a eso, Lila comentó que recuerda cuando comenzó a aparecer lo del asistente virtual en la empresa Telefónica. “Nosotras venimos de la época en la que se le daba manija al teléfono y te atendía una operadora y te decía que había tres horas de demoras y a las tres horas volvía porque sabías que te habían guardado el espacio para tener la llamada”, afirmó Lila.

Ante la avanzada a pasos agigantados de la era digital, Lila sostiene que “hay que actualizarse porque esto no va a frenar”.


A muchos adultos mayores les cuesta aprender y manejar los aparatos electrónicos. Foto: Marcelo Martínez. 

En diálogo con ANB, Analía Woloszczuk, defensora del pueblo indicó que las personas adultas mayores se referencian bastante con la Defensoría, “entonces muchas veces, cuando tienen que hacer trámites y no saben por dónde empezar pasan por acá para tener orientación porque son personas que conocen cómo usar su teléfono, pero necesitan que alguien los vaya guiando”.

Un ejemplo de ello fue lo que sucedió cuando se realizó el Censo 2022. “Recuerdo que en ese momento atendimos a muchos vecinos ya que no querían ser visitados por los encuestadores por temas de seguridad y sabían que se podía hacer una parte digital pero cómo no sabían hacerlo, se acercaron a la Defensoría. Ante tanta demanda, decidimos realizar un trabajo en conjunto con el Instituto de Formación Docente para que ellos mismos pudieran hacer el trámite porque siempre nuestra idea es no hacer los trámites por ellos, sino que ellos mismos puedan hacerlo adaptándose a la tecnología”.

En este sentido, Analía informó que un relevamiento hecho este año, arrojó que son más las mujeres que tienen ese temor de usar las herramientas digitales. “Nuestra recomendación siempre es colaborar para que vayan tomando confianza y tengan la autonomía necesaria para realizar sus propios trámites y alertarlos de los peligros como son las estafas telefónicas”, aseguró.

Y agregó, “no hay que tener ese sesgo de que porque son mayores no pueden aprender. Desde las instituciones debemos acompañar en el proceso de digitalización y alentarlos a que vayamos construyendo una ciudadanía digital pero que también siempre exista la herramienta escrita y papel porque tiene que ver haber opciones para todas las personas y nadie debe quedar afuera porque hay muchos que quieren aprender”.

Comenzar a transformar las palabras

Muchas veces, y sin darnos cuenta, usamos las palabras “abuelos” o “abuelitos” para nombrar a una persona adulta mayor. “Si bien está la excusa de lo cariñoso y se entiende, no somos abuelos de todo el mundo, somos abuelos de nuestros nietos y de quien nosotros, por algún motivo, decidamos ser abuelos. Hay gente que ni siquiera decidió tener hijos entonces mal puede tener nietos. Es importante adecuarse a las palabras apropiadas”, señaló Lila.  

Y agregó, “las palabras nos encasillan en mandatos tradicionales culturales y no nos permiten avanzar en derechos, por eso es importante modificar estas cosas. Hay que marcarlo para que poco a poquito todo se vaya modificando. Aún hoy nos pasa adentro de nuestro grupo que muchas personas utilizan esta palabra para denominar al otro”.


La Defensoría del Pueblo cuenta con apoyo para las personas adultas mayores que tengan que hacer algún trámite y no tengan las herramientas necesarias para llevarlo adelante de manera autónoma. Foto: Marcelo Martínez. 

Otra de las palabras en las que hacen foco Anita y Lila con la necesidad de modificar es “geriátrico”. “Estos días tuvimos la necesidad de hacer una denuncia por malos tratos en una residencia de adultos mayores y nos tocó esto de la limitación en cuanto a la capacitación en las problemáticas. Se nota en el caso de tener que pedirla a la persona en la nota que había hecho “residencia de larga estadía” en lugar de “geriátrico”.

“Hay que tener en cuenta que quien ingresa a uno de estos espacios lo hace por distintas necesidades, pero es el lugar donde va a vivir no donde la van a tener secuestrado ni le pueden limitar libertades”, aseguró.

La necesidad de agruparse

Adultos Mayores Activos es un grupo que nació en la calle cuando Mauricio Macri quiso sacarles derechos, como, por ejemplo, dos aumentos en la jubilación que nunca se pagaron y que a esta altura se han perdido.

“Salimos con la idea de comentarle a la gente sobre el final de las moratorias, por lo que un montón de gente quedaría sin jubilarse, además de advertir a los jóvenes que el día de mañana se tiene que jubilar y muy poco será el dinero que reciban”.

Hoy en día son 69 las personas que forman parte del grupo y que continúan trabajando por los derechos ya que visualizan mucho desconocimiento en relación a esto.


Lila y Anita son parte del grupo de Adultos Mayores Activos, quienes llevan adelante diferentes tareas para dar a conocer sus derechos. Foto: ANB.

“A nivel comunidad estamos muy invisibilizados, dejados de lado sobre todo desde lo niveles de decisión. Ahora va a asumir un nuevo intendente que está dentro de nuestro rango etario y esperemos que se reconozca dentro de ese rango etario”, concluyó Lila. (ANB)

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