jueves 29 de febrero de 2024

Carta de lectores

¿Pensamos en el ambiente cuando elegimos a un candidato?

Una lectora y docente de la UNRN se refiere al presidente electo y su postura ambiental, manifestando su preocupación ante la falta de un Ministerio de Ambiente.

domingo 26 de noviembre de 2023
¿Pensamos en el ambiente cuando elegimos a un candidato?
Foto: Marcelo Martínez.
Foto: Marcelo Martínez.

Irene Martín,

Ecóloga Urbana y docente de Química Ambiental.

DNI 25.730.998

Este escrito nace de la necesidad de responder a un interrogante que me surgió apenas me enteré de que Javier Milei se convertía en el nuevo presidente electo de la Argentina. Con tristeza me pregunté ¿por qué un candidato que no contempla al cuidado del ambiente entre sus principios es elegido presidente de nuestro país? ¿Significa esto que a nuestra sociedad no le interesa proteger al ambiente? 

La primera respuesta que aparece rápidamente es que son muchos los aspectos que los y las votantes evalúan a la hora de elegir al candidato, como son la economía, la seguridad, la educación, la salud, los derechos humanos, entre otros. Y, sin lugar a dudas, en una situación tan crítica como la que atraviesa nuestro país, la economía ocupa un lugar principal en esa decisión. 

Respecto a la segunda pregunta, la respuesta se puede encontrar en el hecho de que la protección del ambiente fuera incluido como tema en el debate presidencial por votación de la ciudadanía. O sea, existe un interés en parte de los y las argentinos/as de conocer las propuestas sobre cuestiones ambientales. 

Sin embargo, a pesar de que Milei expresara su intensión de cerrar el Ministerio de Ambiente y de que hiciera declaraciones polémicas sobre la posibilidad de contaminar un río por parte de los empresarios, fue el candidato electo. Y a esto se suma su posición negacionista. ¿Qué significa el negacionismo? No reconocer que estamos ante una crisis climática mundial que va a definir nuestro bienestar y el de las generaciones futuras. 

Existe la idea generalizada de que no se puede pensar en ambiente cuando no tenemos garantizados otros derechos básicos. Considero que eso sucede por varias razones. Entre ellas, porque aún no tenemos conciencia social sobre las implicancias del cambio climático ni de los escenarios futuros, pero no tan lejanos, que se aproximan. Pero, además, porque no vemos la integralidad que subyace detrás de las cuestiones ambientales. 

La temperatura promedio de la atmósfera se incrementó en 1,1 °C respecto a la era preindustrial. Esto provoca, cada año, un aumento de la cantidad de eventos climáticos extremos que se manifiestan en olas de calor, inundaciones, sequías, incendios, entre tantos otros. 

Estos eventos ya tienen una implicancia directa sobre la economía, por ejemplo, afectando la cosecha de los cultivos debido a las extremas sequías. Pero seguimos sin pensar en esa estrecha relación y atribuimos estos sucesos a fenómenos naturales, como si nada se pudiera hacer. 

Por el contrario, mucho se puede y se debe hacer. La acción climática comprende dos partes: la mitigación y la adaptación. Mitigar significa dejar de emitir gases de efecto invernadero (GEI) para que la situación no siga empeorando. Adaptarse implica actuar para que esos fenómenos que se van registrando nos afecten lo menos posible. 

Por eso quiero dar difusión a este gráfico que publicó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) donde se muestran los posibles escenarios a los que se enfrentarán las generaciones actuales y futuras.

La medida en que las generaciones actuales y futuras experimentarán un mundo más caliente depende de las decisiones que se tomen ahora y en los años venideros. Los escenarios muestran las diferencias esperadas en la temperatura dependiendo del nivel de emisiones en el futuro. Fuente: IPCC, 2023. (https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/figures/summary-for-policymakers/IPCC_AR6_SYR_SPM_Figure1.png). 

Si no actuamos para frenar las emisiones de los gases que provocan el calentamiento global, los niños y niñas que nacieron en este siglo se enfrentarán en su adultez a un incremento de la temperatura global mayor a 3 °C. Sus vidas estarán atadas a esta situación y es muy probable que en los próximos debates presidenciales, dentro de 10 o 20 o años, no haya otro tema más importante que definir cuál será el plan de acción para mitigar y adaptarse al cambio climático. Pero, lamentablemente, en un escenario de dramatismo peor que el de la economía actual argentina. 

Los posibles incrementos de las temperaturas varían de acuerdo a los planes de acción climática que se lleven a cabo en los países. Si elegimos presidentes negacionistas, estaremos frente al peor escenario posible. 

Estamos a días de que comience la Conferencia anual del clima de las Naciones Unidas, que se celebrará en Dubai, desde el 30 de noviembre. Allí los países como el nuestro tienen la oportunidad de agruparse con el resto de los países que han contribuido de manera muy reducida al calentamiento global, ya que sus emisiones de GEI son y han sido ínfimas en comparación con los países desarrollados.

Y es el momento de presionar a quienes actualmente son los responsables de las mayores emisiones de GEI, como es China, para que las reduzcan fuertemente. Pero, también, de solicitar asistencia financiera para implementar los planes de mitigación y adaptación a quienes son los responsables históricos de esas emisiones, como son EEUU y la Comunidad Europea.

¿Cuál será la postura que tome Argentina en este evento y en los que se desarrollarán en los próximos años? ¿Cómo lo hará sin un Ministerio de Ambiente que coordine? 

Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS