viernes 1 de marzo de 2024

Rodolfo Werner

De Bariloche a la Antártida: la importancia de crear un Área Marina Protegida

El continente antártico es el gran regulador de la temperatura mundial, una de las razones para la protección de su ecosistema marino, aguas, glaciares y hielos.

sábado 18 de marzo de 2023
De Bariloche a la Antártida: la importancia de crear un Área Marina Protegida
El Kril antártico es la base de todo el ecosistema marino. Foto: gentileza Rodolfo Werner.
El Kril antártico es la base de todo el ecosistema marino. Foto: gentileza Rodolfo Werner.
Por Camila Soldati

Seguramente, al hablar de la Antártida, lo primero que imaginamos es una planicie blanca, cubierta de hielo y llena de pingüinos rondando por el lugar. Tampoco se conoce mucho sobre la verdadera importancia que tiene este continente para el resto del mundo y para el calentamiento global.

En primer lugar, la Antártida y los mares a su alrededor, son importantes reguladores del clima a nivel global. Cuando se produce pérdida de hielo antártico o retroceden los glaciares, hay importantes influencias en los procesos biológicos, como así también, un aumento del nivel del mar.

“Existe una corriente llamada circumpolar antártica – circumpolar porque es alrededor del polo-, que circula como las agujas del reloj. Es una gran masa de agua, que es el volumen de agua en movimiento más grande del planeta. Y luego, contrarreloj, hay otras corrientes que son más pequeñas que forman remolinos y demás. Toda esa masa de agua, linda con otros océanos. Existe lo que se llama la convergencia antártica, que es el lugar donde chocan los océanos del planeta con esta gran masa de agua en movimiento”, explicó a ANB el científico y Doctor en Biología, Rodolfo Werner.

“En este caso en particular, viniendo del norte hacia la Antártida y entrando a la convergencia, hay una caída de la temperatura de 2 o 3º, y una caída también en la salinidad del agua. Esto hace que todo el ecosistema que está por debajo de eso, tenga características propias, y se la considera una unidad Biológica Ecológica”, mencionó Werner, para destacar que estas masas en movimiento producen cambios en las corrientes de los vientos y, regulan la temperatura, las corrientes marinas y el clima del planeta.

 El calentamiento global afecta de manera irremediable al continente antártico. Foto: Rodolfo Werner

El continente antártico tiene una superficie total de 14 millones de km², y es el continente más frío, ventoso, seco y austral del planeta. Ubicado completamente en el hemisferio sur, el territorio cuenta con montañas y volcanes, así como ríos y lagos.

El ecosistema marino presente en este continente, está compuesto por una gran diversidad de fitoplancton, zooplancton, peces, aves y mamíferos marinos. Según explicó Werner, este ecosistema es importante en sí mismo, como también, su conexión con otros ecosistemas del planeta.

“Muchas de las especies que se alimentan en aguas antárticas vienen de otros lados, por ejemplo las grandes ballenas, como la ballena jorobada, la franca austral; inclusive la ballena azul, el animal más grande que existió en el planeta que estuvo casi extinto, y ahora se empiezan a ver algunas. También elefantes marinos, focas, pingüinos que van y vienen”.

La base de todo este ecosistema rico en biomasa, es el Krill. “En toda la zona del océano Austral hay como 7 especies de krill”, aseguró el experto. Este crustáceo, similar a un camarón, puede llegar a medir hasta 6 cm de longitud, “es la biomasa más grande de vida marina animal en el mundo. El krill antártico sustenta toda la vida, porque todas las especies en la Antártida comen kril, o comen algo que come krill”.

Existen aproximadamente 80 especies de Kril alrededor del mundo, pero en la Antártida solo hay 7 de ellas. Foto: Rodolfo Werner.

Si bien en este continente no se producen cantidades significativas de gases de efecto invernadero, es la zona del planeta que más lo padece. Como explicó Rodolfo Werner, todo lo que sucede en otros lugares del planeta, repercute de manera directa en la Antártida, sobre todo en la Península Antártica, donde se vio un mayor aumento a nivel global de temperatura del aire y el agua.

Sin ir más lejos, el desprendimiento de los glaciares y la permanencia del hielo marino, son la consecuencia directa de esta problemática. “Se diferencian dos tipos de hielo. El hielo de agua dulce, que es la lluvia –cada vez llueve más, antes lo hacía menos-, y la nieve, que se van depositando y forman los grandes glaciares. Estos se van comprimiendo y luego se van derramando sobre el mar, fracturándose y generando los desprendimientos de hielo. Se da principalmente en la zona este de la Península Antártica, una zona de mucho hielo”, expresó Rodolfo.

El hielo marino, por otro lado, se forma todos los años cuando se congela el agua del mar. “Cada vez permanece menos tiempo. En vez de permanecer cuatro meses, lo hace dos. Se va achicando el tiempo y también la superficie que forma. Hay menos hielo y dura menos”.

¿Pero cómo afecta esto al ecosistema marino? Cuando las hembras de kril desovan los huevos, estos caen a las profundidades del mar. A medida que el Kril va creciendo, va subiendo, para llegar a la superficie en su estadio juvenil o adulto. En esta etapa, el animal se alimenta de algas diatomeas, que “viven pegadas al hielo marino. Cuando hay menos hielo, hay menos algas disponibles, entonces menos alimento”, aseguró Werner.

El aumento del nivel del mar puede provocar grandes problemas como la erosión del suelo, la inundación de los humedales, la pérdida del hábitat de diversa flora y fauna, entre otros conflictos. Foto: Rodolfo Werner.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, las Áreas Marinas Protegidas (AMP) tienen como objetivo proteger zonas del mar con alta diversidad (desde invertebrados a mamíferos marinos) o que albergan especies amenazadas, y/o zonas que constituyen sitios de importancia para la cría y desove de peces de alto valor comercial.

“Las AMP, son como grandes parques nacionales en el mar, y como cada parque nacional tiene su propia naturaleza, hay zonas donde nadie puede ir, y luego hay zonas donde se permiten ciertas actividades. La idea de las AMP es que sean zonas dónde no se pueda pescar. Dado que son zonas muy grandes y donde existen estas actividades, se trata de regular”, explicó Rodolfo Werner.

El mar de Ross es una bahía ubicada en el lado opuesto de la Península Antártica, es el AMP más grande del mundo, que se creó en el año 2016. “Es un logro muy importante, porque se logró como todo en la CCRVMA (Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos), por consenso. Fue muy difícil lograr el consenso, especialmente de Rusia y de China”, destacó el experto.

“Para crear un AMP, la tienen que proponer uno o más miembros de la Convención”, afirmó Werner. La propuesta de medida de conservación para establecer un Área Marina Protegida en el Dominio 1 (Península Antártica Occidental y Arco de Scotia Sur), “es una propuesta entre Argentina y Chile”. Este trabajo en conjunto, comenzó hace más de diez años, en el 2012, “y hoy día hay una propuesta concreta”, aseguró Werner.

En esta zona, se concentra el impacto del cambio climático, la pesquería del kril, y donde sucede más del 90% de las actividades turísticas en la Antártida. “Al igual que las otras propuestas, están siendo bloqueadas sistemáticamente por Rusia y por China”, afirmó el científico. “Estas decisiones forman parte de lo que se llama Diplomacia Presidencial. Es decir, estas decisiones se toman finalmente arriba. Entonces es súper importante que, en el caso nuestro, el presidente Boric y Fernández, eleven estos temas a un nivel alto de la agenda política de ambos países”.

Rodolfo vivió en Alemania, Canadá, Estados Unidos y España, y hoy elige Bariloche como su lugar de residencia. Foto: Rodolfo Werner.

Rodolfo Werner se radicó en Bariloche, "su lugar en el mundo", hace casi 16 años. Nació en Buenos Aires, donde estudió Biología en la UBA, y obtuvo un doctorado en Biología en la Universidad de Múnich, Alemania; y luego, un Posdoctorado en Zoología Marina en la Universidad de Guelph, Ontario, Canadá.

Durante los primeros años, sus trabajos de investigación se relacionaban con el estudio de la ecología del comportamiento y el buceo en lobos y elefantes marinos en la Patagonia Argentina. Luego se dedicó a la conservación del Mar Patagónico, el Océano Austral y la Antártida. Trabajó en el Zoológico de Toronto; en el Acuario de Mar del Plata como Director Científico, entre muchos trabajos que lo han convertido en el experto que es en la actualidad.

Hace 17 años que viaja una vez al año a la Antártida. Comenzó yendo como guía naturalista, y hoy por hoy, brinda charlas como disertante. Actualmente, trabaja para varias organizaciones internacionales no gubernamentales, sirviendo de puente entre la ciencia y las políticas de conservación, relacionadas con el manejo de la pesquería de krill antártico o, la creación de Áreas Marinas Protegidas. 

"La Antártida es un bien para la humanidad, es una buena noticia, es el único lugar que tiene un tratado como el existente (Tratado Antártico). Es un lugar de paz, de ciencia, y en este mundo, cruzado por lo bélico, un llamado a la esperanza de la humanidad, y por eso hay que darle mucho peso", concluyó Werner. (ANB)

 

(Fotografías gentileza de Rodolfo Werner)

 

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