domingo 29 de enero de 2023

Investigación

La teoría de los universos paralelos

Néstor Vidal explica sobre una de las más importantes investigaciones en las que trabajó Stephen Hawking.

domingo 13 de noviembre de 2022
La teoría de los universos paralelos
Foto: ilustrativa.
Foto: ilustrativa.
Por Néstor Vidal*

Diez días antes de su muerte, Stephen Hawking envió al Journal of High Energy Physics su investigación final, una en la que trabajó alrededor de 20 años. En esta investigación, Hawking sugería que nuestro universo puede ser uno de muchos similares al nuestro, llegó a esta conclusión utilizando la teoría llamada Mecánica Cuántica.

Stephen HAWKING, encontró que un Big Bang implicaría la creación no solo de un universo, sino de un suministro interminable de ellos. Algunos serían más parecidos al nuestro, con planetas, sociedades, e incluso individuos similares a nosotros, otros serían sutilmente diferentes, tal vez alguno donde los dinosaurios no fueron eliminados y habría universos completamente diferentes al nuestro, con distintas leyes de la física. Se piensa que, con este trabajo, Hawking mostraba el camino a seguir para que los astrónomos encuentren en un futuro próximo, evidencia de la existencia de universos paralelos.

HISTORIAS:

PATRICIA MEJÍAS, zapatos Verdes.

Hace unos 3 o 4 años, me encontraba en la calle haciendo compras, mientras esto sucedía, la cabeza no dejaba de dolerme de una manera monstruosa. El dolor me obligó a desviarme y pararme en una farmacia, tratando de encontrar algo que detuviese mi jaqueca. Pero antes de entrar a la farmacia no pude más, tuve que detenerme a descansar al lado de un pequeño puesto de lotería. Para este punto, el dolor era insoportable, incluso de pronto sentí como mi cabeza se separaba de mi cuerpo.

Acto seguido escucho un fuerte golpe y después tuve la sensación de elevarme por encima de los negocios y el recuerdo inmediato que tengo es estar sentada en la banca de un parque que se encontraba frente a un gran hospital, a unos 200 m de donde originalmente estaba yo. Mientras trataba de averiguar lo que estaba sucediendo, una voz interrumpió mi pensamiento, toma Patricia, me dijo un hombre al cual desconocí mientras me acercaba un jugo. Yo lo rechacé y pensé que era alguien que me había ayudado, porque quizá me desmayé o algo por el estilo, fue lo único que pude comprarte, insistió. Y le contesté, perdón, pero ya me voy para casa. Me siento mucho mejor, gracias por su preocupación. El sujeto se acercó y me tomó fuerte de la cintura para ayudar a pararme de la banca, lo empujé y comencé a caminar desconfiada por la acción del hombre. Estás débil, acabas de salir de un procedimiento médico, podrías ponerte mal de nuevo, me advirtió preocupado. Me quedé pálida, intrigada, me detuve y este sujeto continuó no es justo que me eches la culpa de lo que pasó. Los dos estamos sufriendo lo mismo, los dos estamos pasando por lo mismo. Porque me tratas como un completo desconocido. Sentí la desesperación y la angustia en cada una de sus palabras. Yo a usted no lo conozco, le dije molesta. Llevamos 20 años juntos. Claro que me conoces, ¿te acuerdas? desde que la orientadora nos presentó en el Colegio aquel 7 de febrero, tú con esa ropa. Cada año y esos zapatos Verdes. Ella dijo que tú podrías ayudarme a adaptarme a la nueva escuela.

No pude contestarle porque de nuevo tuve la sensación de levitar, enseguida abrí los ojos y estaba donde comencé a sentirme mal, justo al lado del puesto de lotería. Cuando abrí los ojos, unas 6 o 7 personas me rodeaban y miraban con preocupación.

Qué bueno que abriste los ojos, dejaste de respirar. Olía completamente a alcohol ya que trataron de reanimar montándomelo con un algodón. Les agradecí diciéndoles que me sentía mejor y me marché del lugar. Al poco tiempo de esta experiencia hablando con mi madre, comenzamos a recordar anécdotas de mi adolescencia, entre estas anécdotas, una que sucedió hace aproximadamente 20 años, yo estaba por entrar a noveno año me encontraba molesta con mis padres. Porque habían prometido cambiarme de colegio y no lo habían cumplido, en protesta retrasé lo más que pude mi inscripción esperando que cambiarán de opinión, pero no sucedió. Mi madre me obligó a irme a inscribir. Yo enojada como acto de rebeldía, me vestí con lo menos combinado que encontré en el armario, pantalón rojo, blusa azul y zapatos Verdes.

Me dirigí a la escuela a inscribirme, pero al llegar ya era tarde, habían cerrado las oficinas donde nos matriculamos, tuve que regresar a hacerlo al siguiente día al estar recordando junto con mi madre esta anécdota, comencé a notar detalles que antes había pasado de largo. El día que llegué tarde, un chico que iba saliendo de inscribirse llamó mi atención. Coincidí después con él en una de las clases, me gustaba mucho, pero no era correspondida. Él se había enamorado de otra compañera llamada Marta, a la que conoció el día de las inscripciones. Nos presentó. La orientadora pidió a Marta, que le mostrará el Colegio, ya que él venía de otro. Comencé a atar cabos y a buscarlo en Facebook. Mi sorpresa llegó al encontrarlo ver una de sus fotos actuales.

Y confirmar que era el mismo sujeto que me ofreció el jugo en aquel extraño e inexplicable episodio donde perdí el conocimiento.

Patricia actualmente está sola y no deja de preguntarse qué hubiera pasado de haber llegado temprano a inscribirse a noveno año, aquel 7 de febrero, hace 20 años atrás.

AQUEL GRAN ESTACIONAMIENTO.

No había hablado de esto con nadie más que con mi hermana y una amiga. Todo ocurrió cuando yo tenía 11 años, nos encontrábamos de visita en casa de los abuelos, ellos vivían en un departamento de segundo piso en el centro de la ciudad, que se encontraba junto a un gran estacionamiento, donde los niños del vecindario se juntaban a jugar.

Recuerdo que apenas llegamos, pedí permiso para ir al estacionamiento a correr con los vecinos por la emoción. No me percaté que un coche estaba a punto de entrar al lugar, yo iba corriendo y el auto no llevaba mucha velocidad. Aun así, alcanzó a golpearme y caí. Alcancé a ver que quien iba manejando era una joven y en el asiento del copiloto iba sentado un hombre y en la parte trasera, un par de niñas.

La conductora abrió la puerta seguramente para verme y preguntarme si estaba bien, pero yo corría hacia la casa de mis abuelos asustada y temerosa por recibir algún regaño. Exaltada, Le conté lo sucedido a mi hermana, quien, al verme en buen estado, no le dio importancia.

Hoy estoy por cumplir 30 años de casada y tengo un par de hermosas niñas. Mi abuela falleció hace meses, hice un viaje a su vieja casa junto a mi nueva familia para dar el pésame a mi abuelo y presentarle a sus nietas. La conmoción por aquel triste momento me tenía un poco distraída, tal vez por eso no alcancé a percatarme que una pequeña niña corría en dirección del auto, sin poner atención al camino, pude reaccionar y frenar, pero, aun así, la rocé. La niña perdió el equilibrio y terminó a un lado del camino. Estaba muy asustada, inmediatamente apagué el motor y abrí la puerta del auto para preguntarle cómo estaba, pero no me dio oportunidad. Se levantó corriendo, con los ojos llorosos y se metió al edificio donde vivía mi abuelo.

Ahí mi vista se nubló y comencé a sentir mareos, las manos me temblaban y sentí que todo a mi alrededor se movía, estacioné el coche cómo pude.  Entré al edificio y pregunté, departamento por departamento por la Niña, pero nadie me dio razón de ella. Al llegar al departamento de mi abuelo, una sensación de vacío me invadió. Recordé la vez que una joven me atropelló en su coche, en el mismo lugar. ¿Qué probabilidad había de repetir ese evento? Detalle a detalle. Pero ahora con loreley al volante.

El no haber encontrado aquella pequeña para saber cómo se encontraba solo alimentó su incertidumbre

HUMBERTO VEGA - ¿regresé al universo correcto?

Hoy quiero compartirles mi experiencia, sucedió mientras estábamos junto a mi familia de visita en casa de un tío. Al llegar nos recibieron, nos invitaron a pasar a la sala, ahí mis padres charlaron un rato con mi tío mientras yo jugaba con mis primos. Al poco rato, todos decidieron salir un momento al patio para continuar ahí la reunión, pero yo tenía mi propio plan. Como todo un niño, yo era muy curioso y desde que llegué la propiedad donde vivía mi tío, unas escaleras que conectaban al departamento con un segundo y tercer piso me intrigaban e invitaban a explorarlas.

Aproveché que todos estaban distraídos y me salí de la casa sin decirle nada a nadie. Comencé a subir las escaleras y llegué al segundo piso. El departamento era idéntico al de mi tío. No me pareció extraño al momento, puesto que en estas propiedades suele ser de esa manera. Cuando estaba a punto de continuar mi exploración llegó la sorpresa. Dentro del departamento escuché las voces de mis familiares. En este momento no sabría decir cuál fue mi sentir. Escuché de nuevo detenidamente y no había duda. Eran las voces de mi familia.

Abrí la puerta y mi sorpresa fue aún mayor. La sala, el comedor, todo era exactamente igual al departamento de mi tío. ¿pero cómo era esto posible? Si este se encontraba en el primer piso y yo estaba en el segundo, salí corriendo sin cerrar la puerta y continué subiendo escalones para llegar al tercer piso. Esta vez no había voces, pero si había otras escaleras.

Claramente, la propiedad era de 3 pisos, no había forma de que existieran más escaleras para este punto. Mi incertidumbre y duda pudieron más que mi extrañeza y miedo, decidí subirlas. Llegué al 4 piso y de nuevo escuché las voces de mi familia. Esta vez decidí echar un vistazo más a fondo. Entré al baño y este también era idéntico al de mi tío, noté que alguien acaba de vomitar dentro y me salí desesperado. Comencé a bajar las escaleras, parecían no tener fin. No recuerdo haber subido tantos escalones. La desesperación comenzó a apoderarse de mí. Tenía miedo. Quería llegar, pero los escalones no terminaban. Por fin llegué al último piso, angustiado, exaltado y un poco mareado por bajar tantos escalones. Entré al Departamento, inmediatamente me dirigí al baño y vomité. Aún nervioso, salí al patio. Sentí una inmensa tranquilidad al ver allí a mi familia, ¿pero habré regresado al universo correcto

“Nuestro universo es como un fractal infinito, con un mosaico de diferentes Universos de bolsillo, separados por un océano que se infla”.

Stephen Hawking 1942- 2018.

 

“Centro de Investigación Forense y Nuevas Tecnologías”

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