lunes 25 de octubre de 2021

Campaña antártica

El barilochense que hace temporada en la Antártida

Maximiliano Rocchi está a solo un paso de recibirse de biólogo y participa de la cuarta campaña en el continente más austral del mundo.

miércoles 06 de octubre de 2021
El barilochense que hace temporada en la Antártida
El primer viaje que realizó a la Antártida fue en 2015. Fotos: gentileza Maximiliano Rocchi.
El primer viaje que realizó a la Antártida fue en 2015. Fotos: gentileza Maximiliano Rocchi.

Por Claudia Olate

Maximiliano Rocchi es barilochense. Hace varios años, se fue a La Plata para estudiar Veterinaria pero al poco tiempo se dio cuenta de que no era lo suyo. Casi al pasar, se enteró de la Facultad de Naturales y sin saber mucho de qué se trataba, se anotó igual. “Siempre me gustaron los animales”, remarca y quizás fue eso lo que lo llevó a estudiar para ser biólogo.

Avanzó en la carrera con orientación en Zoología pero sin imaginar que lo llevaría a ser uno de los pocos argentinos que tiene la posibilidad de trabajar en la Antártida. Desde hace unos días, ya se encuentra en la base Carlini donde pasará al menos, unos seis meses.

“Me gusta mucho la naturaleza, pero la verdad es que venir acá, fue casi como una casualidad”, cuenta desde la Antártida a través de una llamada utilizando la hora de internet que le corresponde para poder comunicarse  con su gente.

Maximiliano actualmente está en la base Carlini. (Foto: gentileza Maximiliano Rocchi)

No hay señal en la Antártida y “Maxi” como lo nombran todos, tiene la suerte de estar en una de las bases que sí cuenta con internet aunque la conexión no es la mejor. Por eso, se organizan con turnos para que, cuando a uno de ellos le toca utilizarla, pueda hacer uso de todos los megas de los que disponen.

No es la primera campaña antártica de la que Maximiliano participa. El joven, que está a punto de recibirse, comenzó sus viajes en 2015. “Mi primera experiencia  fue en la base Primavera, fue un espectáculo” recuerda y añade que “ese año vino un chico de Brasil que trabajaba con ballenas y compartíamos muchas salidas”.

Los viajes son parte de un proyecto del Instituto Antártico Argentino, que a través de convenios con distintas instituciones, lleva a profesionales y estudiantes de diversas áreas para trabajar con la recuperación de las especies que habitan en la Antártida y que durante muchos años, fueron objeto de cazas ilegales que hicieron mermar la población.

Es la cuarta campaña de la que participa el joven. (Foto: gentileza Maximiliano Rocchi)

Maxi es ayudante de cátedra en materias de su facultad. Hace años, un amigo le comentó acerca de la convocatoria para formar parte de alguna de las bases de la Antártida y medio sin creerlo posible, se inscribió. Tiempo después, estaba trabajando en el sector argentino del continente más austral del mundo.

Sus primeras campañas, todas variables en duración, apuntaban a trabajar con focas. En esta cuarta vez que viaja, su trabajo está enfocado en los elefantes marinos. “Puntualmente, hacemos muestreos, tomamos datos de cuándo nació un cachorro, el peso que tienen después de que lo destetan, qué come. Le sacamos muestras de bigotes por ejemplo, que luego de analizarlas, te dicen qué estuvo comiendo”, explica el joven.

Maximiliano cuenta que hay bases cercanas de otros países como Uruguay, Polonia, entre otros. “La más famosa es base Marambio, pero son muchas acá”, indica. Tienen presencia distintas instituciones y fuerzas como el Ejército, Parques Nacionales, entre otras. “Tengo un tío acá también, un guardaparques de Bariloche que está en una base”, cuenta y señala por la ventana como intentando mostrar a la distancia, dónde está ubicado.  De todas formas, no importa el país al que pertenezcan, todas trabajan bajo el lema “paz y ciencia”.

El grupo de trabajo que integra actualmente está compuesto por otras 3 personas. (Foto: gentileza Maximiano Rocchi)

En la base Carlini, donde Maximiliano se encontrará por los próximos meses, conviven unas 30 personas aproximadamente. Los días y el trabajo varían de acuerdo a las condiciones climáticas. “Quizás está programado salir día por medio y vienen cinco días de nieve y viento y ya no se puede”, detalla mientras muestra por la cámara del celular, cómo se encuentra su ventana, cubierta por la nieve que arrastraron las fuertes ráfagas de viento de las últimas horas.

“Frío hace siempre, pero ahora se siente distinto. En verano parece Puerto Madryn, se pone bastante caluroso” dice y añade que “yo no vengo hace tanto tiempo, pero ya incluso año a año, se ven las diferencias producidas por el cambio climático. La gente que viene o conoce de hace mucho, ve cómo cambian los glaciares”.

El trabajo diario a veces implica caminar varios kilómetros entre el hielo, la nieve y el frío. “Tenemos refugios en algunos lugares que utilizamos para descansar o a veces incluso, capaz salimos a recorrer a la mañana con buen clima y de golpe se levanta viento o nieve y tenemos que pasar la tormenta ahí”, relata.

Maximiliano permanecerá en la Antártida al menos por seis meses. (Foto: gentileza Maximiliano Rocchi)

A diferencia de lo que se puede pensar, Maxi no soñaba desde chico con ir a la Antártida. “Quizás lo pensaba como viaje, pero algo muy difícil. Veía más probable ahorrar y poder viajar a Sudáfrica o algo así”, señala y remarca en que fue todo casi como una casualidad.

Actualmente, cuenta, el turismo por el continente más austral del mundo es más frecuente, pero sigue siendo exclusivo y para turismo de élite. Por eso quizás, remarca constantemente lo afortunado que es. “La experiencia laboral, conocer, vivir acá y que nos paguen por esto, es algo impensado, único”, remarca.

Esta temporada, Maximiliano trabaja con muestreos de elefantes marinos. (Foto: gentileza Maximiliano Rocchi)

Ahora, Maxi pasará largos meses en la base Carlini, que lleva ese nombre en honor a un científico, “tío de un amigo mío justamente”, apunta. En principio, en abril ya debería estar en su casa nuevamente, aunque “cuando venís acá, tenés que estar preparado para todo lo que puede pasar”, dice y agrega que más de una vez han tenido que modificar continuamente las fechas de retorno.

Extraña, obviamente. “Se hace largo a veces, es mucho tiempo sin ver a mi pareja, los amigos, la familia” dice mientras se lo puede ver tomando mates, pero destaca que “siendo biólogo, es complicado conseguir un laburo. No es como otras profesiones, así que poder estar acá hoy, es algo increíble”. (ANB)

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