Equinoterapia, un espacio de conexión entre las personas y los caballos | ANBariloche
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Equinoterapia, un espacio de conexión entre las personas y los caballos

En Bariloche comenzó a practicarse hace unos 8 años atrás y cada vez cuenta con más adeptos que buscan el lado emocional de la terapia.
03/09/2017 00:00 Hs.
Fotos: Facebook Paso a Paso.
Fotos: Facebook Paso a Paso.

En un mundo donde hay terapias para todos los gustos y necesidades, las hay también sencillas, básicas, fuertes, profundas. La equinoterapia se convirtió de a poco, en una manera de mejorar, de salir adelante, acompañado del amor de un animal, del ímpetu de un caballo.

En Bariloche, todo comenzó hace unos ocho años, cuando de a poco comenzaron a incursionar en esta opción que busca conectar a las personas con las emociones de los caballos y una de sus precursoras, Carolina Lookwood, empezó este largo camino mucho más atrás, ya que fue una apasionada de los equinos desde que tiene uso de razón, aunque no tenía el propio ni vivía en el campo.

De adolescente comenzó a acercarse a los caballos y ese amor se volvió un eje en su vida, aunque quizás no sabía todavía que unas décadas después comenzaría a hacer de esa pasión, un medio a través del cual ayudar a otras personas.

En 2009 nació Paso a Paso, un espacio donde Carolina quería brindar una oportunidad más a personas con distintas discapacidades cognitivas o motrices. “Hace 20 años ya venía trabajando de manera similar, pero en un momento pensé que sería excelente acercar a las personas y los caballos”, recuerda mientras toma un sorbo de café.

Carolina emprendió así un camino que a pesar de las dificultades, y el cansancio que pueda generar, la llena de satisfacciones. “Ves a una persona que llegó con ciertas dificultades y de pronto se sube a un caballo y sonríe de oreja a oreja, y eso no tiene comparación”, afirma con un brillo en los ojos.

En Paso a Paso trabajan cuatro personas de manera estable, durante los 5 meses en los que funciona, debido a que en el invierno, no es posible practicar equinoterapia por las inclemencias del tiempo patagónico. Pero además, todo es posible gracias al aporte desinteresado de alrededor de 10 voluntarios que “dan sus ganas, su corazón, sin pedir nada a cambio”, indica sin dudarlo Carolina.

En Argentina no existe una carrera de equinoterapeutas pero para Carolina esto no fue un impedimento. Acostumbrada a los caballos desde chica, comenzó a instruirse en distintos países, donde obtuvo los conocimientos necesarios para aplicarlos en el momento del encuentro entre la persona y el caballo.

“Es una terapia en la que el caballo pasa a ser una especie de guía”, explica a la vez que añade que “la relación se da con el movimiento tridimensional del animal que es similar a la marcha humana”. Carolina manifiesta que hay además, una explicación científica para lo que la equinoterapia produce en las personas. Además, agrega sin dudarlo, “al trabajar en medio de la naturaleza se despiertan todos los sentidos”

Hay personas que en un principio le temen a los caballos, pero “jamás se sube a alguien a la fuerza”, remarca Carolina. En estos casos, trabajan a otro ritmo aunque “la persona solo lleve al animal de tiro, ya empieza a entablar una relación con él”, indica.

Además de los especialistas y los voluntarios, está la otra parte de Paso a Paso, que está conformada por cuatro caballos que se amansaron y se eligieron especialmente por su temperamento, por su destreza y su desempeño con las personas. “Eran cinco: Crespo, Chaltén, Pipo, Reina  y el Mago”, enumera Carolina, pero lamentablemente éste último murió semanas atrás. “Cuando perdés a uno, te das cuenta con mayor razón lo especiales y únicos que son”, afirma con cierta tristeza en su voz.

Carolina concuerda en que en el último tiempo las llamadas “terapias alternativas” han ido en aumento. Quizás por la necesidad de contactar además con las emociones, quizás por una moda, quizás por su efectividad, quizás  por un conjunto de factores. “La medicina es fundamental, pero muchas veces la gente busca algo que los conecte con otras cosas, que pasan más por los sentimientos”, sostiene.

Así, la equinoterapia se vuelve una herramienta más que útil para muchas personas que sufrieron accidentes o que tienen alguna discapacidad. Carolina guarda en su memoria cientos de casos en los años que lleva con esta disciplina en Bariloche, pero de todos destaca lo mismo “la autoconfianza que adquiere la gente en sí misma. Eso es maravilloso”, resume.

“En cada sesión de equinoterapia no sabemos lo que va a pasar, no hay límites ni techos, y en el momento en que ves lo que el contacto con los caballos produce, ya está, no podes pedirle más a la vida”, finaliza. (ANB)