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Cuando la vocación implica arriesgar la propia vida

Oscar Sánchez es bombero voluntario y un accidente sufrido en un incendio hace más de un año y medio atrás lo dejó con medio cuerpo paralizado. Una historia de superación.
02/06/2017 00:00 Hs.
Oscar Sánchez tiene 54 años y es Bombero hace 17.
Oscar Sánchez tiene 54 años y es Bombero hace 17.
Por Claudia Olate

Oscar Sánchez aparece caminando a través de la cocina, se ayuda con un bastón, mientras de fondo suena la pava en el fuego, lista para los mates de la tarde. Podría ser definido como mecánico de profesión y bombero por pasión, una pasión que lo llevó a estar al borde de la muerte.

En 2000, Oscar decidió concretar un sueño y convertirse en bombero. “Yo era de los locos que escuchaba la sirena y salía corriendo atrás de la autobomba”, cuenta entre risas con un mate en la mano.

El 31 de octubre de 2015 hubo un incendio en las 144 Viviendas que tuvo un desenlace desafortunado. Oscar acudió al llamado junto a otros bomberos, pero debido a motivos que todavía intenta explicarse, tuvo un incidente que puso en riesgo su vida. Dentro del departamento que se incendiaba, se desmayó y sufrió un ACV (accidente cerebro vascular). La inhalación de monóxido de carbono le generó lesiones cerebrales que luego desencadenaron en una parálisis en la mitad de su cuerpo.

“Sentí que me desmayaba, todo en cámara lenta, cuando caí, me jodí el brazo y se me corrió el cuello del chaquetón que me hizo presión en la garganta”, explica Oscar como queriendo rememorar los pasos que lo llevaron a la situación actual.

La noticia trascendió con rapidez y conmocionó a la sociedad por la gravedad de su estado de salud. “Durante los primeros días no caía en lo que me había pasado”, relata. Varios días después cuando ya se encontraba en Buenos Aires, el hombre se dio cuenta de que no podía mover parte de su cuerpo.

En Bariloche realizó un primer tratamiento en la cámara hiperbárica, para limpiar su organismo del monóxido inhalado, pero luego se decidió su traslado a Buenos Aires, donde permaneció varios meses. “Ese tiempo estuve bajoneado, me quería volver, estaba lejos de todo”, relata.

Durante la charla, Oscar se conmueve y no es para menos. Su vida cambió radicalmente de un momento para el otro, y hace un año y siete meses que pelea para salir adelante a diario. Volvió a empezar, como dice él, y cada día da pequeños pero firmes pasos.

Hubo quienes permanecieron a su lado en todo momento, además de su incondicional familia, y no quiere dejar de agradecerlo. Su voz se quiebra cuando recuerda que los bomberos de Dina Huapi le mandaron cartas para Navidad y Año Nuevo. Además, sus compañeros del cuartel central que nunca lo dejaron. “Sentir el cariño de la gente es fantástico”, dice visiblemente emocionado.

“Nunca pensé que me podía pasar algo así. Nunca”, remarca mientras mira al patio a través de la ventana y añade “a veces pienso que ese día tenía que pasarme eso”, pero Oscar no duda ni un segundo en confirmar cuando le consultamos si va a volver al cuartel cuando esté 100 por ciento recuperado: “esto es pasión, es vocación verdadera”, dice con firmeza.

Este bombero que desde hace 17 años brinda servicios en el cuartel central, ahora se encuentra haciendo rehabilitación con el claro objetivo de volver a ponerse la vocación al hombro y salir a combatir incendios por el simple hecho de que ama lo que hace.

Todos los días realiza un arduo tratamiento que incluye kinesiología, fisioterapia, fonoaudiología, terapia ocupacional. Todavía recuerda el día en que llegó al Centro de Neurociencia Bariloche (Ceneba) y sus kinesiólogos le pusieron un bastón en frente. “Me dijeron ‘bueno Sánchez, a caminar’”, detalla y cuenta que con todo su esfuerzo, se levantó de la silla de ruedas para dar los primeros pasos después de pasar más de 8 meses sin hacerlo.

“Estoy haciendo todo, todo, todo lo que puedo para salir adelante”, dice con énfasis mientras enumera las actividades que realiza. Se agarra su brazo izquierdo y le pregunto si siente dolor. “Si, estoy sintiendo un poco ahora último”, contesta y lo que pareciera ser algo malo para el común de la gente, en su caso es un buen indicio, porque por más de un año, la mitad izquierda de su cuerpo no sintió absolutamente nada. Sentir dolor ahora, es sinónimo de que va por buen camino, de que falta poco, de que va a salir adelante como buen luchador que es.

Oscar se crió en un taller mecánico. Su padre lo es, y el siguió el legado familiar junto a un primo. Ahora dice que de a poco va a volver a trabajar. “Voy a empezar a hacer algunas cositas, porque eso me va a ayudar mucho”, confía.

Su caso, como el de varios pares que sufrieron accidentes mientras trabajaban contra el fuego, reaviva el pedido de ART (Aseguradora de Riesgos de Trabajo) para los Bomberos Voluntarios. Lamentablemente en la provincia hay más trabas que acuerdos, y lo que debiera ser un derecho adquirido, hoy sigue siendo una utopía.

Oscar no puede trabajar desde el 31 de octubre de 2015, y no hay ningún seguro que haya cubierto los eternos meses con gastos que nunca había pensado. De todas maneras, no deja de agradecer que la Federación de Bomberos lo ayudó económicamente, pero reconoce que es vital contar con una aseguradora.

Este 2 de junio se celebra en Argentina el Día del Bombero debido a que un día como hoy de 1884 se creó la «Sociedad Italiana de Bomberos Voluntarios de La Boca», en Buenos Aires.

En Bariloche, Oscar es uno de los numerosos bomberos que puso primero la vocación que su vida y que no dudará en volver a hacerlo cuando termine el camino de rehabilitación que comenzó hace un tiempo atrás. (ANB)