La falta de espacio en el cementerio, una problemática sin fin | ANBariloche
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La falta de espacio en el cementerio, una problemática sin fin

Hace dos años el lugar estaba colapsado. A pesar de los esfuerzos, aseguran que en poco tiempo más volverá a haber conflictos. El terreno abarca más de tres manzanas, pero aun así, no da abasto.
01/06/2017 00:00 Hs.
Fotos: Emiliano Rodríguez.
Fotos: Emiliano Rodríguez.

El cementerio municipal fue inaugurado en 1951, cuando todavía los barrios no existían alrededor del predio. Sesenta y seis años después, el lugar que ocupa más de 3 manzanas no da abasto y aseguran que no resta mucho tiempo hasta que el sistema colapse.

Durante la gestión de la intendenta María Eugenia Martini hubo serios conflictos en el predio en los que intervino el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (Soyem) ya que no había más espacio para nuevas fosas.

La situación denunciada por el Soyem data desde hace varios años, ya que el cementerio que tiene capacidad para 15 mil fosas, habría llegado a su límite en 1998. Desde entonces se “pilotea” una problemática cuya única solución pareciera ser la de añadir un nuevo predio en otra ubicación, aunque nada hay confirmado al respecto.

El cementerio fue inaugurado en 1951. (Foto: Emiliano Rodríguez)

“Esto ya no da para mucho más”, sentenció en diálogo con ANB el encargado del cementerio, Washington Bascur. De todas maneras, en los últimos dos años hubo “un respiro” para los empleados del área que son quienes deben enfrentar la problemática de no tener lugar.

“Cuando pasan 30 años de un entierro, si la familia del fallecido no paga, se puede retirar el cuerpo”, explicó el hombre. En estos casos, los restos que son retirados de las tumbas son trasladados a una fosa en común, y así se liberan espacios.

Bascur sostuvo que en numerosas ocasiones tuvieron que “poner la cara” con familias que necesitaban sepultar a un ser querido y no había lugar. “En esos casos no nos queda otra que agachar la cabeza, ellos tienen razón en enojarse encima del dolor que tienen que atravesar, pero nosotros no podemos hacer mucho más”, manifestó.

El cementerio está sectorizado: hay una parte para sepultar a los niños, otra para mayores y un tercer espacio destinado a las personas indigentes y sin familia, de las que se hace cargo el municipio.

El predio se encuentra dividido por sectores. (Foto: Emiliano Rodríguez)

Además, también hay panteones y parcelas que fueron pagadas bajo un contrato de 99 años de posesión. “Antes se acostumbraba a que las familias compraran su espacio especial”, indicó el hombre, pero cada vez está más en desuso esta práctica debido a que los costos son casi como adquirir un terreno para una vivienda propia.

En el predio trabajan alrededor de 10 personas que se encargan  del mantenimiento y limpieza, aunque Bascur remarcó que la mantención de cada tumba la realizan los seres queridos del difunto.

Tiempo atrás, las familias adiquirían panteones o parcelas. (Foto: Emiliano Rodríguez)

 

Los números de entierros diarios varía, “hay días en que no hay ninguno, pero el martes por ejemplo, tuvimos dos”, explicó el hombre, quien se desempeña en el lugar hace más de 10 años. “Es complicado este trabajo, porque nosotros tenemos que enfrentarnos al dolor de la gente, además de que la mayoría de nosotros tenemos a algún ser querido acá”, indicó mientras señalaba el predio.

En marzo de 2015, durante la gestión de Martini, se había anunciado que bajo el programa “Más cerca, Más Municipio”, se destinarían alrededor de 8 millones de pesos para mejorar la infraestructura del predio y ampliar su capacidad. Las primeras obras a realizar serían la construcción de nichos y de un depósito y los trabajos estarían a cargo de una cooperativa ya que las licitaciones realizadas habían quedado desiertas.

Los nichos que anunció María Eugenia Martini nunca se finalizaron. (Foto: Emiliano Rodríguez)

“La gente de la cooperativa vino y ni siquiera tomó medidas de los nichos que ya existían, ni nos consultaron nada. Comenzaron los trabajos y ahí quedaron, a medio terminar con espacios demasiado grandes para un cajón y demasiado chicos para dos”, criticó Bascur.

Las obras están en la parte trasera del predio, y lindan con el paredón que separa al cementerio de las casas del barrio Arrayanes. No hay nada finalizado, y algunos de los nichos se destruyeron. “Esto sólo sirvió para juntar más gente que venga a tomar o cosas así”, manifestó el encargado.

Lo cierto es que en el cementerio no hay grandes espacios para nuevas obras, y por más que los trabajadores se ingenien para poder seguir brindando el servicio, es imperiosa la decisión política de construir uno nuevo, pero “a los funcionarios no les interesa porque acá no consiguen votos”, sentenció de manera irónica Bascur. (ANB)

La falta de espacio en el cementerio, una problemática sin fin
La falta de espacio en el cementerio, una problemática sin fin
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La falta de espacio en el cementerio, una problemática sin fin
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