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645 Viviendas, uno de los barrios más jóvenes de Bariloche

Hace un año comenzaron a entregar las primeras casas, pero 4 meses atrás se terminaron de instalar los últimos vecinos. Están organizando una Junta Vecinal y piden a las autoridades que trabajen para “combatir la delincuencia”.
03/06/2016 00:00 Hs.
Las 645 Viviendas terminaron de entregarse hace 4 meses.
Las 645 Viviendas terminaron de entregarse hace 4 meses.

Una fría mañana de mayo, hace un año atrás, comenzaron a entregar las primeras unidades de las 645 Viviendas. Recién hace 4 meses se instalaron los últimos vecinos, debido a que la entrega de las casas fue por tandas.

El primero de los problemas que debieron enfrentar fue la falta de gas. El gobierno provincial había asegurado que la entrega sería con la totalidad de los servicios, pero no fue así. La falta de finalización de obras del Gasoducto Cordillerano hizo que no se pueda proveer a las familias de gas natural. En ese entonces, el parche al problema fue la entrega de tubos de gas de manera semanal, pagados por la provincia.

El costo de esta solución provisoria que continuará al menos hasta el 2017, asciende a más de 2 millones de pesos por mes.

Los vecinos se acostumbraron a esta modalidad. Semana a semana esperan el camión que reparte los tubos. Hay referentes en cada manzana que colaboran con el reparto y de esa manera funciona bien. “Nos acostumbramos, no es difícil”, dice Jéssica, una de las primeras vecinas que llegó al barrio.

Los referentes tienen un grupo de Whatsapp en el que se avisan las novedades y coordinan para saber quién necesita tubos de gas o no. De todas maneras, “se aguanta”, aclara Jorge, otro de los vecinos que viven allí.

Obviamente, la falta de gas natural los obliga a recurrir a otros métodos de calefacción, como los electrónicos, aunque también, impide que un calefactor esté prendido todo el día como en cualquiera de las casas donde el servicio es suministrado normalmente. “Lo más complicado es llegar a la noche después del trabajo”, explica Verónica, una de las más recientes vecinas, pero “no es grave, los tubos nos duran bastante y más teniendo en cuenta los aumentos que hubo, no podríamos afrontarlos”, añade.

Las calles del flamante barrio están asfaltadas en su mayoría. Tienen una bicisenda y un playón, donde en un futuro esperan poder armar una plaza. Los proyectos que tienen los vecinos apuntan a “vivir mejor”. “Queremos parquizar los espacios verdes, arreglar las calles”, comenta con ganas Jéssica.

Para todo esto, están impulsando una Junta Vecinal, “pronto habrá novedades al respecto”, vaticina Jéssica junto a su marido. “somos un barrio muy unido, concretamos muchas cosas a pulmón”, afirma la mujer en su casa.

Uno de los principales problemas para los que buscan una solución urgente es la inseguridad. “Sabemos que no es un flagelo de este barrio, es algo social, pero eso lo deben solucionar los referentes, nuestros representantes políticos”.

En los últimos días hubo varios robos en las viviendas, pero también situaciones tensas como el enfrentamiento con los jóvenes del barrio 2 de Abril el pasado jueves. Hubo sendas reuniones con los jefes de la Comisaría 42, pero los vecinos entienden que es una de las jurisdicciones más amplias, y que quizás el personal policial no da abasto. Sin embargo, por las calles se ven uniformados recorriendo el barrio, aunque esto no es seguramente, suficiente para los vecinos que vivieron robos.

El barrio tiene importantes dimensiones. Son muchas manzanas las que contienen las centenas de viviendas, probablemente, uno de los barrios sociales más grandes de la provincia. Aun así, los transportes urbanos no llegan al barrio, simplemente pasan por afuera. “Necesitamos una solución para eso, no podemos caminar decenas de cuadras para ir a tomar un colectivo”, dice uno de los vecinos de las cuadras más alejadas a la calle principal, Crucero General Belrano.

Las 645 familias que allí viven parecen confluir en algo: “ningún problema de los que tenemos puede opacar vivir en nuestra propia casa”, dice Jéssica con convicción. La demora en la entrega generó además que muchos vecinos tuvieran problemas con el alquiler, ya que continuar pagando se les hacía muy difícil. Hoy, todos pueden disfrutar de sus viviendas. Los terrenos están pagos, y resta comenzar a pagar las casas, en alrededor de 300 cuotas con montos accesibles. Eso será recién, cuando tengan el gas, como les prometió el gobernador Alberto Weretilneck. “Dejar de gastar en un alquiler y vivir en tu propio lugar, no se compara con nada”, finaliza un joven matrimonio de las 645 Viviendas. 

Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
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