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Jorge Nicolini: 40 años de amor por la Pediatría

El médico recibió un reconocimiento nacional por su labor. La historia de vida de quien fue y es el pediatra de miles de niños de Bariloche.
22/05/2016 00:00 Hs.
El pediatra Jorge Nicolini recibió un reconocimiento nacional por su labor.
El pediatra Jorge Nicolini recibió un reconocimiento nacional por su labor.

Por Claudia Olate

Pelo entrecano, mirada franca, sonrisa amplia y cuarenta años de pediatra hacen que Jorge Nicolini sea “el médico de medio Bariloche”, como suele decir más de uno. Pero no solo es quien atiende a los niños de un gran número de familias, sino que también se convierte en ese amigo, al que muchos saludan cuando camina por la calle.

Eligió estudiar Pediatría porque tenía a su hermano mayor que ya lo había hecho, y de alguna manera, se sentía “más seguro” con esa elección. Hoy, sus incontables pacientes y muchos reconocimientos médicos agradecen que haya elegido esa especialización cuando estudiaba en la Universidad de Buenos Aires.

“La Pediatría es una especialidad que reúne más satisfacciones que sinsabores”, resume sin vueltas el médico en el consultorio donde atiende hace años. Tiene un escritorio con lo justo y necesario, y la camilla está apoyada sobre una pared con dibujos infantiles. A los pies de la misma hay peluches y juguetes, el sector predilecto de los más pequeños que a diario llegan a ser atendidos por Nicolini.

Llegó a Bariloche en 1974, con el famoso Plan de Salud de aquella época que además le valió un reconocimiento por parte del Concejo Municipal el año pasado. “Provengo de una generación influida por el Mayo Francés, por ideologías que te hacían creer que podías cambiar el mundo”, dice con algo de nostalgia en sus ojos. Con esos ideales desembarcó en la ciudad de los lagos un 31 de mayo, hace 42 años atrás.

Eran épocas difíciles en el país, y Bariloche no era la excepción. Con 25 mil habitantes, la ciudad produjo un fuerte impacto en el médico. “Todo era tan diferente a Buenos Aires”, recuerda con la vista perdida. Menos de diez años después de su llegada fue director del hospital zonal Ramón Carrillo. “Fueron tiempos convulsionados políticamente. Fue muy difícil la conducción, pero aprendí muchísimo”, relata.

Es pediatra, amigo, vecino, esposo y padre de tres hijos. En la década del 80 comenzó a trabajar en el Sanatorio San Carlos. “Tuve el honor de haber organizado el primer servicio privado de Pediatría”, manifiesta, servicio que continúa vigente hasta hoy, con la atención de una guardia pediátrica de 24 horas e internación infantil.

“La gente necesita ser escuchada”, sostiene cuando le consultamos acerca de qué destaca de su profesión y con total certeza afirma que la enfermedad “no es sólo un padecimiento físico, sino todo lo que hay detrás”. Eso justamente, es por lo que se destaca Nicolini: por tener el tiempo de escuchar a sus pacientes, y descubrir que quizás, atrás de un problema físico, hay algo más.

Mientras habla, Nicolini parece medir las palabras, piensa tranquilamente lo que va a decir. Aparentemente, al conversar se desenvuelve con la misma pulcritud que en la medicina. “Hay dos pilares fundamentales en la profesión de un médico: la ciencia y el humanismo”, afirma. Con esto justamente, hace relación a la necesidad de entablar un vínculo de confianza con las personas que llevan a sus hijos para que los atienda.

Lamentablemente, considera el pediatra, en los tiempos actuales en los que todo tiene otra velocidad y otro ritmo, la atención de los médicos a pacientes se vio afectada. “A veces los médicos no tienen el tiempo necesario y eso influye, pero todo se puede revertir”, dice sin dudarlo.

Recientemente, Nicolini recibió un “mimo al alma”, como lo define él. Es que fue reconocido como miembro honorífico de la Sociedad Nacional de Pediatría. “Eso me llena de energías y ganas de seguir trabajando”, comenta entre risas. En dicha organización hay alrededor de 16 mil pediatras de todo el país. Este año, el miembro destacado fue él, de entre los miles y miles que hay en el país. “Esto lo tengo que agradecer especialmente a mis colegas, que fueron quienes me propusieron”, dice con especial énfasis.

En la carta enviada por la Sociedad de Pediatría figura que se trata de un “reconocimiento a por lo realizado durante toda su vida”. Sin embargo, con la humildad que caracteriza a los grandes de verdad, Nicolini asegura que es una mención “para la pediatría de Bariloche que es excelente y no sólo para mi”.

Cuando llegó esta mención a su labor, fue publicado a través de las redes sociales del Sanatorio San Carlos y los mensajes de felicitaciones no se hicieron esperar. “Recién allí comprendí el alcance de las redes sociales”, manifiesta aún conmovido por el cariño de la gente. “Me escribieron de todas partes del país y del mundo. Pacientes míos que vi crecer y que hoy ya tienen hijos”, agrega el médico.

Es que, en muchos casos, Nicolini está atendiendo hoy a los hijos de quienes fueran sus pacientes cuando niños. Una pequeña muestra de la confianza a su trabajo, a su amor por lo que hace.

“Si tuviera que volver a elegir una profesión, ¿seguiría siendo pediatra?”, le consultamos.

“Absolutamente, sin dudarlo ni un instante”, finaliza el hombre que se convirtió en parte de miles de familias barilochenses. (ANB)

Foto: Patricia Caviglia.
Foto: Patricia Caviglia.