Los avatares de la medicina rural: el hospital de Pilcaniyeu | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Los avatares de la medicina rural: el hospital de Pilcaniyeu

Sólo tres médicos cuidan la salud de los casi mil habitantes. No dan abasto, ya que como si fuera poco deben atender en parajes aledaños. “Construimos un vínculo con la gente”, confió la directora del nosocomio. La visita de ANB en Pilcaniyeu. Informe.
21/10/2015 00:00 Hs.
Estación ferroviaria.
Estación ferroviaria.

A 65 kilómetros de Bariloche se encuentra Pilcaniyeu, un pequeño pueblo que poco a poco fue creciendo, hasta llegar hoy a los casi mil habitantes. La ruta que se transita para llegar es en su mayoría de ripio, con un corto trecho de nuevo asfalto. Los paisajes, aunque tan cercanos a la montaña, son de estepa, con extensas llanuras en las que de tanto en tanto, se pueden ver ovejas y vacas pastando.

ANB pudo recorrer este poblado, donde la gente se muestra hospitalaria, con ganas de hablar. Siempre un mate en la mano abre la invitación a sentarse y charlar sobre cómo es la vida en un lugar pequeño, donde todos se conocen y sobre todo, reconocen a los de “afuera”.

Tradicionalmente se relacionó a Pilcaniyeu con el campo, con los pequeños productores rurales y sus animales, pero en la actualidad es mucho más que eso. Se trata de un pueblo completo, con dependencias municipales, un polideportivo, escuelas e instituciones públicas. Una de las más importantes, por las funciones que cumple, es el hospital.

Como todo edificio público, tuvo sus vaivenes. En 2011 se terminó de construir la ampliación y renovación del nosocomio, pero poco duró la felicidad. Los materiales que se habían utilizado no eran los mejores, y muchas de las instalaciones no estaban en condiciones. Fue aquí que comenzó la odisea por finalizar un edificio que no tiene grandes dimensiones. Paula Bareikis, directora del hospital, dialogó con ANB y relató cómo “se cayeron varias licitaciones, por no cumplir con los requisitos pedidos”. Luego de esto el municipio decidió tomar las riendas del asunto y hacerse cargo de la refacción y ampliación del nosocomio.

“El gobierno provincial le da el dinero a la Municipalidad, y ellos se encargan de llevar adelante la construcción”, informó la médica. Los trabajos cuentan con una mano de obra especial: los propios pilcaniyenses levantan día a día las paredes del lugar donde ellos mismos y sus familias, se atienden a diario. Esto le da un “toque especial”, ya que “ellos saben que tienen que construirlo lo mejor posible, porque es de ellos”, afirmó la directora.  

Hace años atrás tuvieron que cerrar la sala de rayos debido a que el equipo con el que funcionaban era usado y tras un tiempo, dejó de servir. Desde hace cuatro años la internación está cerrada, ya que las refacciones obligaron a sacar nueve de las once camas que tenían en el servicio. Las dos que quedaron sirven para recibir personas por afecciones sencillas, de lo contrario, todas se desvían hacia Bariloche. “A veces son gripes fuertes, o bronquiolitis, que las podemos atender tranquilamente acá y  evitamos que a la familia se le arme un quilombo pampa con el traslado a la ciudad”, remarcó.

El centro de salud cuenta con un plantel de 27 personas, y aunque parezca suficiente para un pueblo chico, “siempre necesitamos más”, aseguró Bareikis. Los médicos son 3 y todos son generalistas, por lo que no se atienden especialidades en el lugar. Estos mismos doctores que día a día dan 22 turnos para la gente del lugar, son los que tienen que ir a hacer los recorridos rurales, que es al fin y al cabo, la pasión que los llevó a trabajar en Pilcaniyeu.

“La medicina rural es otra cosa, permite otros vínculos, enseña mucho más”, expresó la directora, quien también es una de los tres profesionales de la salud que realiza atención y guardias. A la gente de campo, muchas veces le cuesta exteriorizarse, y más ante un médico que resulta un desconocido. Es por esto que decidieron dividir las zonas y cada profesional tiene un número de pobladores fijos a los que va a visitar regularmente, “de esta manera es más fácil generar confianza”, señaló la médica.

Cuentan con 4 ambulancias, que también se utilizan para hacer los recorridos rurales. A veces, sobre todo en invierno cuando el tiempo no acompaña, llegar “se hace muy difícil”, sostuvo la directora, en relación al estado de los caminos hacia los parajes o poblaciones.

Por cuestiones culturales, o de accesibilidad, las consultas son mayormente realizadas por las mujeres. “Muchas veces pasa que si vas en época de parición de animales o cosas similares, los hombres nunca están, siempre están laburando”, manifestó. Pero la situación se  revirtió un poco en el último tiempo, debido a que este equipo médico trabaja hace más de 5 años en el lugar y de a poco se ganaron esa confianza necesaria para lograr que la gente de campo cuente sus males.

Con el paso del tiempo se construyó una familia, al ritmo en que se construye el edificio. Las consultas casi nunca son menores a los 30 minutos, porque “es necesario brindar calidad de atención, por sobre cantidad”. De esta manera, muchas veces se llega a un diagnóstico más “anímico” que de salud. “Cuando un paciente tiene la posibilidad de charlar y contar qué es lo está atravesando, muchas veces nos damos cuenta que la gastritis es por problemas en el campo, o que los dolores de cabeza son por conflictos familiares” ejemplificó la directora.

Los avatares de una vida rural no suelen ser fáciles, menos para personas que se criaron en ciudades grandes y que de pronto, se encuentran viviendo en un pequeño pueblo, o en el medio del  campo. Pero las pasiones todo lo superan. El amor por la medicina rural suele ser más fuerte que el más grande de los desarraigos, y los médicos que trabajan a diario, así lo demuestran. (ANB)

Foto: Emiliano Rodríguez.
Hospital de Pilcaniyeu.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Paula Bareikis, directora del Hospital de Pilcaniyeu.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.
Foto: Emiliano Rodríguez.