Con trabajo y voluntad, 216 familias consiguieron sus tierras | ANBariloche
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Con trabajo y voluntad, 216 familias consiguieron sus tierras

Los integrantes de la cooperativa Quimey Ruca firmaron la escritura de 10 hectáreas ubicadas en el este de la ciudad. Luego de haber sufrido una presunta estafa, están cada vez más cerca del techo propio. “Conseguimos logros a partir de la honestidad”, resumió a ANB el presidente de la entidad.
30/12/2014 00:00 Hs.
Con trabajo y voluntad, 216 familias consiguieron sus tierras
Con trabajo y voluntad, 216 familias consiguieron sus tierras

Tras padecer graves irregularidades que frustraron por momentos el sueño de la casa propia, los miembros de Quimey Ruca cierran el 2014 de la mejor manera. La semana pasada firmaron las escrituras de diez hectáreas en la zona del este y ahora proyectan avanzar en las obras de luz, agua y gas.

Los vecinos tuvieron que transitar un duro camino para convertirse en poseedores de los lotes en los que vivirán 216 familias. En 2013 se dieron cuenta de que la cooperativa estaba funcionando con anomalías, ya que -por ejemplo- los pagos de las cuotas al dueño de los terrenos no se realizaron en tiempo y forma.

Ante este panorama, en julio de ese año eligieron nuevas autoridades en una asamblea de oficio, renovaron ilusiones y comenzaron a desandar un nuevo proyecto que hasta el momento avanza a paso firme, con logros concretos.

El pasado 18 de diciembre la cooperativa firmó la escritura de las 10 hectáreas junto al propietario original de los terrenos, Germán González Lera, ante escribano público. “Los lotes pasaron a ser nuestros”, afirmó con orgullo Cristian Pugas, presidente de Quimey Ruca. En diálogo con ANB, resaltó que ese mismo día se reunieron todos los beneficiados a compartir una cena y celebrar la rúbrica que para los cooperativistas significó un paso más hacia adelante.

El dirigente señaló que en los próximos meses el objetivo es comenzar las obras para los servicios y trabajar en el plan del suministro de energía eléctrica en la parcela, ubicada en inmediaciones de la ruta de Circunvalación.

Sobre este último punto, los vecinos ya lograron un importante avance en junio pasado, cuando firmaron un convenio con la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB).

El acuerdo contempla tres etapas. La primera establece la colocación de luminarias de exteriores, fundamentales para la seguridad de las veinte familias que viven en el lugar y que cuentan con electricidad a partir de un permiso especial obtenido tiempo atrás.

Las dos restantes comprenden el tendido eléctrico, líneas de media y baja tensión, transformadores e iluminación en calles, entre otras obras. La totalidad de los trabajos costarán 1.600.000 pesos.

El presidente de la cooperativa remarcó que todas estas obras estaban supeditadas a la aprobación del planteo urbanístico de las tierras, que finalmente se concretó en la última sesión del año, desarrollada en la junta vecinal del barrio Pájaro Azul el 19 de diciembre. La parcela en cuestión, además, fue declarada de interés social.

El concejal Ramón Chiocconi (FpV) destacó a ANB que la iniciativa tuvo el aval del Deliberante principalmente porque “desde que se reagruparon vienen realizando un trabajo muy prolijo”.

“Tiempo atrás, era difícil pensar que íbamos a estar en donde estamos. Nos propusimos como meta solucionar los inconvenientes y entre todos lo conseguimos”, confió Pugas.

Es que en 2013, luego de que salieron a la luz las irregularidades existentes en relación al manejo de la cooperativa, sus miembros quedaron a la deriva y desesperados.

El titular de la entidad recalcó que al asumir la dirección se enteraron de que la anterior conducción en cuatro años no había realizado un sólo balance.

Aseguró que además hubo alteraciones en un acuerdo que esa gestión selló en 2011 con la CEB por el servicio de electricidad. Indicó que la gente abonó casi 270 mil pesos y la cooperativa sólo recibió 50 mil. Finalmente el contrato caducó.

Informó que Quimey Ruca presentó una denuncia contra la ex comisión que integraban entre otros Alberto Fernández y Juan Ontiveros.

“Por suerte la peor etapa ya pasó. Pudimos crear un grupo de trabajo técnico y consistente, con una abogada, un arquitecto, un ingeniero y otras personas con ganas de hacer las cosas bien”, afirmó Pugas.

“Nos manejamos con honestidad, porque es la única forma para que todos lleguemos a buen puerto”, añadió, y estimó que “si todo sale bien” en un corto o mediano plazo iniciarán la construcción de las viviendas en los lotes que el 90 por ciento de los beneficiados ya pagó a un valor social cercano a los 100 mil pesos. (ANB)