"Relatos salvajes" (2014) de Damián Szifrón | ANBariloche
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"Relatos salvajes" (2014) de Damián Szifrón

Tras nueve años ausente de las pantallas, vuelve Damián Szifrón ("El Fondo del Mar", 2003 y "Tiempo de Valientes", 2005) con una arriesgada propuesta cinematográfica; un film estructurado en seis episodios independientes de gran contundencia temática y visual.
30/08/2014 00:00 Hs.
"Relatos salvajes" (2014) de Damián Szifrón
"Relatos salvajes" (2014) de Damián Szifrón

No sabía si escribir o no sobre Relatos Salvajes. Siempre escribo sobre películas que me gustan y en este caso, me pasó (pasa) algo ambivalente. La primera vez que la vi tuve una sensación de cierta decepción, de sabor a poco, de distanciamiento. Sentí que no había podido entrar a la película. Pensé que quizás por tratarse de una propuesta episódica y de que no existiera ninguna relación entre cada una de las partes, no podía conectar con casi nada. Tal vez el excelente teaser del film, la admiración por Szifrón y claro está, el elenco conformado, me habían hecho ilusionar demasiado. Tal vez la mala proyección en 35 mm del cine viedmense me distrajo o dificultó el proceso de comunión. No se. Salimos de la sala con un amigo y charlamos largamente sobre RS.

Tres días después entro en una de las salas del shoping en Bariloche. La versión esta vez es en DCP y se ve y se escucha muy bien. La sala está llena y una vergonzante catarata de publicidades retrasa por demás el comienzo del film. (¿No era acaso una de las diferencias entre el cine y la televisión, la ausencia de publicidad en el primero?).

Pero volvamos a la película. Este segundo visionado logró en mayor medida, lo que el primero no: introducirme en las historias que, con altos y bajos, configuran una sólida propuesta cinematográfica. Relatos Salvajes es la suma de seis episodios que sólo tienen en común la idea de que todos nosotros, supongo que no sólo los argentinos, podemos llegar a perder el control de nuestras acciones y, violencia mediante, reaccionar de formas inesperadas. Hay quienes ven en el film, una justificación de la justicia por mano propia ("Bombita" con Ricardo Darín y "Ratas" con Julieta Zylberberg y Rita Cortese) o simplemente historias de venganza.

Creo que hay de todo y para todos. Es cierto que la violencia está practicamente en cada plano del film y que en algunos pasajes pareciera que el mensaje está relacionado con la acción concreta de ajusticiar. Hay un ingeniero que se las agarra contra el sistema de control vehicular, una cocinera y una moza que saltean cualquier proceso judicial empuñando veneno contra ratas y una afilada cuchilla, y un muchacho atribulado que encierra en un avión a todos aquellos que considera han sido culpables de su sufrimiento.

Relatos Salvajes es el regreso triunfal del conocido creador de "Los Simuladores" y "Hermanos y detectives". Y es triunfal por varias razones: una, la enorme cantidad de entradas vendidas. Es probable que la película lanzada en más de 300 salas del país, sobrepase a "Metegol" de JJ. Campanella. Su regreso al cine después de "Tiempo de Valientes" (2005), es con una superproducción en donde practicamente no se ha escatimado recurso alguno. Numerosas locaciones, un elenco multiestelar y la distribución de la Warner Bros. Hay que decir que todo el dinero invertido en el film, se ve y luce mucho. Nadie que entienda de cine, puede negar la pericia que Szifrón posee para contar historias. Es un director de los que podríamos llamar "cinéfilos" y toda su obra está impregnada por la historia del cine. Sin ir más lejos, hay evidentes referencias en RS a algunas obras del cine ("Duel" de Steven Spielberg deja su huella en el episodio interpretado por Sbaraglia y hay pinceladas de "Un Día de Furia" en el episodio de Darín). La justeza de la puesta en escena y algunas ideas visuales (la lucha dentro del auto entre Sbaraglia y su contrincante) hacen muy disfrutable el visionado del film. Lamentablemente a veces rompe con ese clasicismo con algunos planos absolutamente descartables, como cuando la cámara está aferrada a una puerta vaivén en el episodio de la gran Érica Rivas o en esa toma desde adentro de una alcantarilla en "Bombita". Planos que parecieran querer conquistar las miradas de los modernosos o, obedeciendo a un descarrilamiento narcisista del director, para que se note la mano del mismo, pero que, a mi entender, son distracciones que un relato audiovisual clásico no debiera permitirse.

Un párrafo aparte merecen los actores y actrices que pueblan los relatos. Las estrellas (Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Rita Cortese, Darío Grandinetti, Osmar Nuñez, Germán Da Silva, Julieta Sylberberg y María Onetto) están todos muy bien. Si tengo que destacar, sin dudas me quedo con Érica Rivas y con Oscar Martínez. Los personajes que componen son los que más aristas poseen. La complejidad de sensaciones, sentimientos y pensamientos que cada uno de ellos debe asimilar en muy poco tiempo (y resultar creíbles por supuesto), es perfectamente asumida por estos dos destacados intérpretes. Hay si, un cierto desnivel de actuación en el primer episodio, el del avión. Si bien Grandinertti y María Marull mantienen el nivel de credibilidad, los demás parecen estar actuando en una publicidad. De todas maneras, el cierre de ese primer episodio es monumental, visualmente impresionante y, además, después llegan los títulos de inicio, que creo, son los mejores de toda la historia del cine argentino.

TÍTULOS

Una serie de fotos de animales salvajes. Nada más y nada menos. La sutileza de este pasaje artístico del film, creo que no logra verse después en todo el metraje, salvo quizás en un par de pasajes, en los gestos de Martínez y de Rivas. Para cada animal, un actor o actriz. Hay identificación, hay juego y hay mensaje. También, hay ingenio, como en varios momentos del guion de Szifrón. La música, demasiado parecida a varios clásicos del cine universal, a cargo de Gustavo Santaolalla, acompaña muy bien ese momento de belleza. Al igual que Saúl Bass, aquel señero precursor de títulos de inicio que aportan al film algo más que la información del elenco y del equipo técnico, Szifrón suma este importante momento al total del film, volviendo a adscribirse de esa manera a las huestes de los clasicistas.

Finalmente habrá que ver que piensa cada espectador de lo que en el film se expone desde lo ideológico. Por un lado (minoritario) están los que declaman que la película es reaccionaria y que postula o al menos justifica en determinadas situaciones, la justicia por mano propia. Particularmente me detengo a pensar en ello, sólo en dos episodios: en "bombita" y en "ratas". Allí, pareciera que la cosntrucción del guion juega en favor de una cierta identificación, que suena un poco forzada. Quiero decir que todo y todos es tan contrario a lo que por ejemplo le pasa a Darín, que uno se identifica con el personaje. Ahora, sus acciones posteriores (no quiero develarlo en esta nota) no son del todo tan aplaudibles como finalmente las pone en escena el director y guionista del film. Temas para el debate.

Finalmente, no se si será la mejor película argentina del 2014 ya que todavía faltan verse algunas producciones más. Si se puede afirmar, que es un buen regreso de Szifón, que se ha vendido en muchas partes del mundo y que al público argentino le gusta, y mucho. Hay cantidad, aplausos y muchas (preocupantes) risas.

Por Mariano Benito