Nebraska (2013) de Alexander Payne. La merecedora del Oscar | ANBariloche
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Nebraska (2013) de Alexander Payne. La merecedora del Oscar

¿Usted le escapa al cine en blanco y negro? Es una elección posible y, lamentablemente, muy en boga. Es como quien decide no comer tomate o no tomar café. Es perderse a Chaplin o a Fresas Salvajes de Bergman. Es también dejar de lado a la última película de Alexander Payne y, de alguna manera, cimentar la fatigada frase de que el cine ha muerto.
15/02/2014 00:00 Hs.
Nebraska (2013) de Alexander Payne. La merecedora del Oscar
Nebraska (2013) de Alexander Payne. La merecedora del Oscar

Comienzo con la referencia al cine en blanco y negro porque es muy habitual que la gente baje el pulgar a cualquier propuesta cinematográfica que venga sin colores. Y no es porque se asocie a este cine con las viejas películas de los años 10,20,30,40 y 50. Las nuevas tampoco las ven, salvo que vengan acompañadas de un suculento marketing y propaganda (como sucedió con la oscarizada "El Artista"); todo esto abona la teoría que la gente no ve cine en blanco y negro, no ve cine argentino, no ve cine iraní, no ve cine polaco o turco, simplemente porque no se lo promociona adecuadamente y no se le da espacio para existir.

Tal vez, esto del cine B&N sea en mi caso un gusto especial construido a partir de alguna vivencia personal del pasado, de películas en la tele los sábados por la tarde supongo. Pero me niego a aceptar que sólo sea por eso. De hecho, en los 90, al ver por primera vez "Las Alas del Deseo" de Wim Wenders, sentí un especial acercamiento por esas imágenes, que lograban interesarme por si mismas, muy por encima de la historia que contaban.

Y digo me acerca, y debiera decir me abisma (gracias otra vez Roger Koza por el rescate de las palabras poco utilizadas), ya que las imágenes así presentadas, me conmueven, me hacen hundir en el abismo de la representación cinematográfica mas primitiva. ¿Por qué esa falta de realidad cromática, me hace parecer todo tan real? ¿Tal vez sea el blanco y negro el único elemento que puede utilizar el cine para que la realidad no lo contamine y así preservarse? Bueno, como habrán deducido, la película que comento, está filmada en blanco y negro, una bella fotografía, tanto en sus momentos más pictóricos (los campos con sus arados, las rutas las calles pueblerinas) como en aquellos que plasman la cotidianeidad de las vidas de los norteamericanos de Montana o Nebraska (la familia sentada frente al televisor).

Una linda coincidencia que provoca la visión de "Nebraska" es el recuerdo inmediato de cierto cine de Sorín, especialmente de "Historias Mínimas" o "El Perro". La vida en los pueblos pequeños del midwest estadounidense hace reflexionar acerca de las aparentes grandes diferencias entre ellos y nosotros; porque, ¿qué diferencias aparte del idioma encontramos entre los habitantes del pueblo donde vive el personaje principal interpretado por Bruce Dern, con los que pueblan las pequeñas localidades de nuestras Pampas o inclusive de la Patagonia?

Un hombre ya mayor, quiere viajar hasta una ciudad llamada Lincoln para cobrar un millón de dólares. El hombre, Woody, está viejo y por esas cuestiones neurológicas, no logra darse cuenta que es tan sólo una de esas ofertas engañosas de una editorial en el estado de Nebraska. La quejosa mujer de Woody, y el hijo mayor (nada menos que Bob Odenkirk,el Saúl Goodman de Breaking Bad) le recriminan la idea; pero Woody es insistidor y encontrará en su hijo menor, al compinche que lo lleve en pos de su millón.

Esa es la excusa, el puntapié inicial que abre la historia, y que vuelve a tener un fuerte punto de contacto con Historias Mínimas de Carlos Sorín; en ésta, el viejo se iba de la casa en busca de su perro "malacara". No es extraño (y aquí si hay una diferencia entre nación y nación) que la excusa en este caso, en el de Nebraska, no sea la búsqueda de un perro o de algún pariente, o la de llegar a conocer a Maradona; no, el motivo aquí es cobrar un millón de dólares. No creo que sea algo puesto por Payne al azar. Hay en todo el metraje un sutil y lejano tono de crítica a varios aspectos de la sociedad norteamericana. De todas formas, no la veo como una película de crítica social; sus intereses principales se asientan en otras cuestiones: la relación entre un hijo y su padre, la vejez y el no tener la necesidad de tener una historia fuerte y apabullante para deslumbrar al público.

Nebraska se toma su tiempo para todo. La puesta en escena es la única que esta historia permite, es coherente con el entorno que retrata tanto estética como éticamente. Las largas carreteras son el correlato visual a los prolongados diálogos. La nieve cae lenta como lentos son los movimientos de aquellos que no viven en las grandes urbes, aquellos que no padecen apuros y que su vida es rutinariamente feliz o infeliz. Si bien varios de sus personajes rozan el patetismo, Payne los trata con ternura y ello es algo que los diferencia por ejemplo del cinismo de los hermanos Cohen o de la misantropía del decadente Allen. Terminen de ver la película e imaginen por ejemplo la escena en que Woody y sus hermanos ven televisión y cenan junto a toda la familia filmada por los Cohen.

Pero afortunadamente es Alexander Payne, el director de "Las Confesiones del Sr. Schmidt" y de "Entre Copas", quien pinta el cuadro en este caso. Sabe acompañarse de un gran y efectivo elenco y, de un músico (Mark Orton) que acierta con una bella partitura, de la cual pensamos que no podría haber compuesto otra distinta para esta pequeña-gran historia. Es casi imposible que Nebraska gane el Oscar a mejor película. La única chance la tiene en su actor principal Bruce Dern, que está realmente muy bien. Pero "lo injusto", es algo cada vez más común en la más famosa entrega de premios de la industria del cine.

Por Mariano Benito