Ni yanquis, ni marxistas: The Americans | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Ni yanquis, ni marxistas: The Americans

Pasada la euforia de Breaking Bad, y dentro de un panorama de nuevas propuestas de las varias productoras de series, es momento de ponerle el ojo a una de las que asoma como de las más interesantes del momento.
01/02/2014 00:00 Hs.
Ni yanquis, ni marxistas: The Americans
Ni yanquis, ni marxistas: The Americans

Es menester aclarar que ya se emitió la primera temporada de The Americans y que en el 2014 habrá una segunda. A pesar de las dudas iniciales que se dice, tenían sus productores, la serie ha funcionado muy bien en audiencia. Lo que a priori parecía una dificultad, esto es, que los protagonistas de la misma sean una pareja de espías comunistas disfrazados de matrimonio norteamericano que capítulo a capítulo trabajan para obtener secretos de estado para así, en algún momento derribar al imperio de la democracia, se ha transformado en su mayor virtud. Me refiero a lo extraño de entender a los norteamericanos viendo esta serie y llegándose a poner del lado del matrimonio soviético en su accidentado y frenético devenir.

El mentado matrimonio por conveniencia conformado por Elizabeth (Keri Russell) y Philip (Matthew Rhys) son muy atractivos tanto para los espectadores, como para la mayoría de los personajes que pueblan la serie. Tienen dos hijos y una agencia de viajes; miran los partidos de hockey sobre hielo, comen cereales por la mañana y hasta cantan el himno. Pero no se engañen, en el fondo son dos agentes de la inteligencia de la ex U.R.S.S dispuestos y preparados para todo: conseguir información a cambio de sexo, secuestrar, espiar y matar. Su unión ante la ley es, como adivinarán, un trámite más, necesario para poder infiltrarse en la sociedad yanqui sin levantar sospechas. Sin embargo, y quizás a fuerza de acostumbramiento, o por haber llegado a conocerse bien, o (espero no sea esto) por la importancia de la familia occidental que ha hecho mella ya en sus confundidas conciencias, Philip y Elizabeth no tienen bien en claro sus sentimientos y allí radica el punto más fuerte de la serie en relación al interés que despierta y empatiza con el espectador. Al menos en la primera temporada, en donde también se pondrán en juego otro tipo de sentimientos: uno de ellos, el del amor a la patria. Elizabeth es mucho más dogmática y obediente que Philip, al menos en los primeros capítulos, en cambio él parece a veces seducido por las mieles del "American Way Of Life". No sabemos bien todavía.

Hay algo que afortunadamente NO tiene The Americans: celulares. Podemos descansar así, aunque sea por un momento, de la invasiva presencia de los teléfonos en la ficción (por otro lado, algo lógico en las propuestas que transcurren en el presente y que pretenden realismo). Sin teléfonos de ese tipo, la tensión de las situaciones que ofrece en cantidad la serie, se acrecienta, se espesa, mantiene más tiempo y más intensamente al espectador en vilo, lo que se agradece especialmente, ya que si bien una de las cuestiones de fondo, como ya dije, tiene que ver con la relación matrimonial o pseudo matrimonial de nuestra pareja socialista, hay mucha trama, mucha peripecia devenida de las maniobras que la inteligencia soviética despliega en territorio norteamericano. La trama suma ya desde el inicio, la presencia de un peculiar vecino de los Jennigs, y justo en la casa de enfrente: un agente de contrainteligencia que a partir del primer capítulo se cruza con nuestra pareja de héroes, ya sea a nivel humano por su relación de vecindad, y peligrosamente en sus respectivos trabajos reales.

The Americans ha tenido por ahora la suerte de tener el espaldarazo de las cadenas de televisión y del público, cosa que no pudo conseguir la extraordinaria "Rubicon" de similar temática y que sólo pudo deleitarnos durante una única temporada de 13 capítulos. Aquellos que no se sientan interesados por la temática de espías y recontraespías, no desdeñen la propuesta, ya que eso es sólo una parte de la serie y como ya mencioné, las cuestiones relacionadas con eternos problemas de la condición humana, siguen siendo los pilares en donde se apoya este drama de gran factura técnica y de gran pericia narrativa.

Por Mariano Benito