"Bariloche no fue ajena al terrorismo implementado desde el Estado" | ANBariloche
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"Bariloche no fue ajena al terrorismo implementado desde el Estado"

Lo dijo Enrique Mogensen, vicepresidente del Concejo Municipal en 1983. El dirigente del radicalismo barilochense brindó un emotivo discurso en el marco de la celebración por los 30 años del retorno de la democracia. Se publica textual.
31/10/2013 00:00 Hs.
"Bariloche no fue ajena al terrorismo implementado desde el Estado"
"Bariloche no fue ajena al terrorismo implementado desde el Estado"

Estos 30 años de democracia ininterrumpida nos plantean la necesidad y una magnífica oportunidad de realizar una reflexión madura acerca de lo transcurrido en los últimos años en nuestro país, mas precisamente acerca de nuestra democracia que cuenta con la participación de partidos políticos de longeva trayectoria como son los grandes partidos nacionales la Unión Cívica Radical y el partido Justicialista, pero que ve con entusiasmo y satisfacción el surgimiento de un renovado pluralismo con la creación de nuevas agrupaciones y tendencias de participación en el orden nacional, provincial y municipal.

Pero hay una historia anterior a las tres décadas, quiero rescatar entonces una frase del escritor mejicano Carlos Fuentes que dice: "Todo pueblo tiene derecho a imaginar su futuro, pero también a revisar su pasado, porque no hay futuro vivo con un pasado muerto" y coincido en que debemos rescatar la memoria de nuestra historia, en una primera instancia para su análisis pero principalmente para ir forjando el testimonio de la esperanza, en este caso de la república que nos merecemos, que muchas veces, casi demasiadas ha sido atacada de la forma más cruel que pueda imaginarse y de la cual el pueblo resurgió con la mas firme convicción de lograr un porvenir de libertad y justicia; por eso me permito recordar algunos hechos como la trágica noche que comenzara el 24 de marzo de 1976, deben llamarnos a la reflexión para poder sobre bases firmes buscar diseñar el más hermoso y sagrado de los desafíos, el de construir un país encaminado hacia sus mejores realizaciones y es allí donde la política debe resurgir como el mas puro de los mecanismos para la construcción a partir del hombre de una sociedad nueva cada vez mas igualitaria.

En 1983 veníamos de una lucha contra la dictadura militar, se habían suspendidos las garantías individuales, hubo persecuciones políticas e ideológicas, se cometieron violaciones a los derechos humanos; ciudades como Córdoba, Rosario, La Plata, Bahía Blanca entre otras se convirtieron en campos de batalla de una demencial guerra que fue mas allá de todos los límites imaginarios, en la mayoría de los hogares argentinos el consejo de los padres a sus hijos era "no te metas en política" porque en esa decisión arriesgaba nada más ni nada menos su vida.

Pero Bariloche no fue ajena al terrorismo implementado desde el Estado, aquí se nos quitó la vida de un joven militante: Juan Herman, este no fue un hecho aislado, es hora de contarles a nuestros vecinos que en nuestra localidad existían servicios de inteligencia del régimen que junto al entonces ocupante de facto del sillón municipal eran los encargados de cumplir con lo ordenado en el denominado "Plan Martillo" desprendimiento en el orden provincial del Plan Cóndor nacional que consistía en nominar en listas negras a los dirigentes con inquietudes sociales que resultaban potenciales enemigos para la continuidad del mal llamado Proceso de Reorganización Nacional, era el listado de los próximos potenciales desaparecidos, en ese listado habíamos políticos, gremialistas, allí figuramos con orgullo entre otros el Dr. Álvarez Guerrero, el Dr. Rubén Marigo y quien les habla.

Empecemos ha sincerarnos los argentinos y allí seguramente encontraremos la verdad y la claridad de los objetivos nacionales, en el disenso, en el debate de las ideas sanas encontraremos la brújula de orientación para los mejores logros de la república y es allí donde se torna imprescindible la labor de los partidos políticos como protagonistas y nexo entre las fuerzas sociales y las instituciones de gobierno, son los responsables de encausar estas fuerzas hacia la acción política dentro de la sociedad, son los que proponen la superación mediante la discusión ideológica y programática.

Pero es hora de reconocer que algunos partidos han distorsionado la esencia de su creación transformándose en meros y simples aparatos electorales para el reparto de cargos y llegados a la función pública han defraudado la voluntad ciudadana, pero también muchos hemos cometido errores llevando en algunos casos como candidatos electivos a quienes no contaban con la idoneidad necesaria y suficiente para garantizar la confianza otorgada por las urnas. Por eso es tiempo para que también los políticos debemos hacer el "mía culpa" reconociendo que hemos fallado muchas veces por acción y otras por omisión, que nos hemos apartado de la responsabilidad cívica partidaria y ciudadana solo por disentir con determinadas prácticas cayendo en el error de creer que solo con la crítica desde afuera era suficiente para que llegara la corrección, desvirtuando así uno de los sagrados principios de la democracia que es la participación directa que nos permite el sistema.

Esas desavenencias y otras nos llevaron a lo largo de la historia argentina a que las minorías del privilegio aprovecharan para impulsar la participación del llamado "partido militar" y que debiéramos soportar 23 años de dictadura militar divididas en seis golpes de estado.

Pero también algunos políticos han desvirtuado la razón de ser de esta extraordinaria herramienta que representa la política que permite la realización de efectuar cambios en la sociedad propendiendo a su mejor desenvolvimiento y desarrollo, algunos se equivocaron, otros no pudieron, pero algunos han defraudado la voluntad popular llevando a cabo gobiernos que no se compadecían con una política de bienestar para los argentinos sino que obedecieron a intereses particulares, de minorías de presión o lamentablemente de intereses extranjeros que desde siempre han pretendido infiltrase en nuestro territorio para llevar adelante la expoliación de nuestro recursos, triste historia que en muchos casos no figura en los libros educativos pero que todos conocemos.

Es la síntesis de una parte de la historia, es la que nos permite saber de donde venimos, pero la máxima importancia de esta asamblea de la democracia es converger en el pensamiento de la idea y principios soberanos de hacia donde vamos, y estamos hablando de fortalecer un espíritu generalizado, racional para confluir nuestro aporte a la sociedad en general, es la oportunidad de efectuar el maduro mensaje hacia los desilusionados de hoy pero representa la mas magnífica y trascendente oportunidad de entregar el testimonio democrático a la juventud, a las nuevas generaciones, de proponer una renovada convocatoria, la de formar una auténtica república con la participación de todos, será este el mas honroso de los aportes para la construcción cívica de la mejor de las historias que es la que está por venir. En ese marco quiero brindar el reconocimiento y felicitar a todos quienes han ocupado cargos electivos del año 1983, a los actuales y a los de mandato cumplido, por haber asumido la responsabilidad de gobernar y legislar afrontando difíciles momentos de una sociedad muchas veces confundida en su rumbo, intentando llevar soluciones a la problemática social existente.

Es el momento del reconocimiento para todos aquellos que asumieron la conducta republicana y aportaron con su lucha a doblar la bisagra de una historia de frustraciones a que casi nos habíamos acostumbramos los argentinos, es el momento de encolumnarse decidida y definitivamente en defensa de la Constitución y no permitir que nunca mas se subordine la sociedad argentina a los maquiavélicos designios de los genocidas.

Hoy con satisfacción podemos afirmar que esa realidad es tiempo pasado, que por decisión y voluntad del pueblo no volveremos a soportar nunca mas estas trágicas experiencias porque somos millones de argentinos dispuesto a defender nuestra democracia, y que estamos dispuestos al mayor de los sacrificios para que nuestros hijos y nietos puedan heredar una Argentina de paz con decisiones emanadas de la voluntad popular una Argentina solidaria y fraterna.

El pueblo argentino y sus políticos han dado claras muestra de responsabilidad civil , cuando poniendo por objetivo la prioridad de la patria, de la lucha por el retorno de la democracia se conformó en la Asamblea de la Civilidad , en la llamada Hora del Pueblo de 1972 y en la multipartidaria de 1982, pero quizás el símbolo del compromiso que todavía perdura en nuestros retinas sea el abrazo de dos estadistas nacionales cuando en 1972, sin abandonar sus principios partidarios, los líderes de los dos grandes partidos populares y nacionales confluyeron en un abrazo, dejando de lado las divergencias ideológicas partidarias en busca del reencuentro de todos los argentinos, estoy hablando cuando en Gaspar Campos el tres veces ex presidente Juan Domingo Perón retornaba al país para dejar sus últimos esfuerzos en procura de la unidad nacional y del entonces presidente de la Unión Cívica Radical Ricardo Balbín demócrata de estirpe, dejando de lado desencuentros personales para poner ante el país la madura reflexión de la importancia de la pacificación y reencuentro de la ciudadanía argentina, nos entregaron el gesto de grandeza que nos enseñaba que la prioridad es y debe ser siempre la patria.

Es este un momento solemne, donde se respira democracia, este recinto impregnado de civismo va a llevar a cabo una ceremonia trascendental e histórica para los tiempos, autoridades actuales y anteriores de mandato cumplido van a suscribir un Acta de Reafirmación Democrática en un elevado gesto de grandeza republicana, quizás sea la única iniciativa en todo el país, aunque desearíamos que en este mismo momento en cada pueblo, en cada ciudad argentina se estuviera llevando a cabo este renovado compromiso entre quienes representando a distintos partidos políticos con un gran sentido de responsabilidad ciudadana aúnan criterios y convicciones con madures en un claro ejemplo de responsabilidad, conciencia y civismo como contribución a los futuros tiempos políticos.

Con esta convicción, con la suprema responsabilidad ciudadana imaginemos abrir nuestra Carta Magna, la Constitución de los argentinos, imaginemos por un instante el espíritu patriótico y republicano de los constituyentes de 1853 cuando ordenaron, dictaron y establecieron nuestra ley máxima, ratifiquemos entonces el honorable compromiso, el mas importante y generoso de nuestra vida política, el de continuar el mandato supremo de Constituir la unión nacional, afianzar la Justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Muchas gracias.