Cine regional | ANBariloche
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Parte I

Cine regional

En el pasado festival de cine de Bariloche se presentó una selección numerosa de trabajos de distintos realizadores de cine de la región. Cinco largometrajes, dieciocho cortometrajes y una decena de películas en construcción. La excepcional cantidad de películas merece la reflexión acerca de las causas y de los alcances de tamaña producción.
06/10/2013 00:00 Hs.
Cine regional
Cine regional

Si bien es cierto que no todos los trabajos son del corriente año e inclusive algunos datan del 2011, es claro que por diferentes razones, la región (fundamentalmente Río Negro y Neuquén), cuenta hoy en día con una cantidad apreciable de realizadores audiovisuales (que no es lo mismo que directores de cine). Este fenómeno tiene probablemente su origen en el auge de las carreras de cine y/o artes audiovisuales que desde comienzos de la década del 90, se han desarrollado fundamentalmente en Buenos Aires, pero también en otras regiones del país como Rosario, Córdoba, Mendoza y Río Negro. Nuestra provincia tiene dos instituciones que dictan clases relacionadas con el asunto, una en la ciudad de General Roca (IUPA) y la otra en El Bolsón (UNRN). Quienes asistieron al FAB 2013 se habrán percatado de la gran cantidad de jóvenes estudiantes que poblaban las funciones en busca de ver principalmente, lo que sus pares presentaban en las distintas competencias.

Dentro de este conjunto heterodoxo, los orígenes y pertenencias son variados. Se suman a los egresados y estudiantes de las mencionadas instituciones, otros que decidieron viajar a estudiar a las grandes ciudades, pero también algunos más veteranos que por distintos motivos, o bien abrazaron al cine como medio de vida o bien como medio de expresión. Y la primer reflexión que se puede hacer al respecto, tiene que ver con la historia y con las cantidades; las ciudades-usina de películas, básicamente son tres: Buenos Aires a la cabeza y un segundo pelotón con Rosario y Córdoba buscando disputarle su eterna supremacía. Las tres tienen "historia" de muchos años detrás y por supuesto, grandes cantidades de producciones anuales. Esta ecuación genera, a partir de la cantidad, un porcentaje de "calidad". En nuestro caso, por ahora lo que se ve en primer plano, al menos en estos dos últimos años, es que ha aumentado la cantidad. Pero no sólo eso.

A quienes hemos asistido a festivales más grandes como el BAFICI o el de Mar del Plata, nos puede llamar la atención el digno conjunto de cortometrajes regionales que el festival presentó al público. Muchos me dirán que vieron algunos cortos muy flojos, que no entendieron nada o comentarios similares. En parte tal vez sea cierto, había cortos que dejaban mucho que desear, pero el porcentaje no era mayor que el que presentan año a año los mencionados megafestivales. Que haya unos cinco trabajos dignos dentro de los dieciocho, no es un mal número cuando de cortometrajes se trata. No olvidemos que en muchos casos son trabajos iniciáticos, primeros pasos de estudiantes que todavía tienen mucho que aprender. Justamente, una cuestión preocupante de los estudiantes de cine, es que no ven prácticamente cine; me refiero a que no ven películas de toda la historia de la cinematografía mundial. Apenas le dan algunas horas de sus vidas a un par de series de televisión o a el cine más pochoclero y rancio que las salas les proveen. En varias ocasiones les he preguntado quien era Orson Welles y...los grillos empezaban a cantar en voz alta. Pero más lamentable aún, es que lo mismo pasa con muchísimos realizadores de mayor experiencia. A veces pareciera que sólo basta con tener o conseguir una cámara (que hoy por hoy es algo sencillo) y ya con eso se "es" un director. Otro defecto que es reiterado y cansador, es similar a lo que ocurre con las escuelitas de futbol infantil. En éstas, los niños aprenden primero y a veces sólo eso, a fingir una caída, un foul del adversario, a pedir la tarjeta para el otro y miserias parecidas. A juzgar por lo que se ha visto en el FAB 2013, pero que pasa también en todos lados de Argentina y del mundo, muchos cineastas (jóvenes y no tan jóvenes) optan por hacer sus películas copiando el estilo que saben puede interesar a jurados, críticos, programadores de festivales y productores. Probablemente no han leído las declaraciones de hace un año de Thierry Fremaux, director del festival de Cannes que dijo mas o menos que el cine argentino estaba muerto, salvo un par de excepciones; en alusión a una remanida forma de hacer películas que ya ha colmado a buena parte de los públicos festivaleros.

Yendo al grano, debo decir que el largometraje ganador "Refugiados en su tierra", es un cuidado documental, con un exquisito trabajo en los rubros de cámara, sonido y montaje. Tal vez su deambular sea algo moroso y tenga algunos minutos de más, pero es una película que tranquilamente podría haber estado en la competencia nacional y que su premio es absolutamente justo. De la película "El Verano del Camoatí" ya he hablado en otra nota destacando fundamentalmente el compromiso que su director tiene con el cine y con producir constantemente.

Hubo unos diez proyectos de película en la sección WIP, que hablan de ese aumento exponencial de la producción cinematográfica regional. Si todos esos proyectos terminan en películas, es probable que el año que viene la competencia regional se expanda todavía mas. Como también es factible que algún cortometrajista se ponga los pantalones largos e intente debutar en el próximo FAB.

Finalmente quisiera expresar que una política audiovisual, es mucho más compleja y se llega a ella con algo más que instituciones educativas que formen profesionales del medio. También hacen falta horizontes claros, funcionarios idóneos y apoyo económico para la actividad. Como casi siempre, esta parte, la ligada al estado municipal y provincial, es la que más carencias presenta. En esta columna hemos dado cuenta de ello aquella vez que algunos concejales no votaron una ordenanza provechosa para el medio audiovisual local (año 2011), o cuando se lesionan eventos por disidencias entre municipio y provincia, etc, etc, etc.

La actual política nacional de promoción y financiación para la realización de contenidos audiovisuales es sin duda también, un motor que dinamiza a la actividad y la hace crecer. Es menester que políticas provinciales y municipales se pongan a tono con ella para que la actividad sea sustentable, generadora de puestos de trabajo y, a no olvidarse, de películas de calidad.

Por Mariano Benito