Barilochense recibió un trasplante de riñón tras nueve años de espera | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

Historia de vida

Barilochense recibió un trasplante de riñón tras nueve años de espera

Martín Breide tiene 33 años y desde los 25 debió someterse a diálisis diarias. Estuvo 9 años en lista de espera, aguardando un riñón. Su caso llegó incluso a los medios nacionales.
29/05/2013 00:00 Hs.
Barilochense recibió un trasplante de riñón tras nueve años de espera
Barilochense recibió un trasplante de riñón tras nueve años de espera

Por Nicolás Malpede

Los problemas de salud marcaron la vida de Martín Breide. Desde muy chiquito, cuando apenas tenía seis años, debió ser operado de ambos riñones.

"Tenía la función renal deteriorada pero me alcanzaba para vivir bien", dijo, con naturalidad, acostumbrado desde esa temprana edad a lidiar con las dolencias.

Su infancia fue, a pesar de las dificultades de salud, como la de la mayoría de los chicos de Bariloche: juegos al aire libre, mucha calle, y deportes, su pasión.

A los 20 años se trasladó a Buenos Aires, y cinco años después los médicos determinaron que la función renal de Martín era insuficiente, por lo que tuvo que comenzar con un tratamiento de diálisis peritoneal.

Si bien debió restringir su alimentación y la cantidad de líquido que ingería, lo que más lamentó en ese momento fue tener que dejar el básquet, un deporte que practicaba asiduamente y con mucha pasión.

"Entrenaba tres veces por semana y de un momento a otro tuve que dejar de jugar. Me afectó mucho. Fue una de las cosas más complicadas que se me presentaron, porque era un modo de vida que debía cambiar", confió a ANB.

Empezó a tomar seis pastillas por día para controlar el colesterol y la presión, y adquirir vitaminas y calcio para recuperar lo que la diálisis le quitaba. El cuidado de su salud se convirtió en el eje de su cotidianidad.

"Me hacía diálisis de media hora cuatro veces por día. Me encargaba de todo yo, sin ayuda de nadie y lo realizaba en mi casa", contó, y detalló que "estaba muy limitado en cuanto a las salidas, porque tenía la obligación de estar en mi hogar en esos cuatro momentos del día".

Luego de dos años con ese tratamiento, la situación se complicó. "El catéter que tenía puesto se desvió y el líquido no drenaba y se me acumulaba en el cuerpo", explicó Martín.

"Me operaron para corregir el catéter y tuve la mala suerte de que los dos puntos que me hicieron en el peritoneo se abrieron, así que no me quedó otra que dejar de hacerme ese tipo de diálisis".

Entonces comenzó con la hemodiálisis. "Supuestamente esto era transitorio, pero los médicos notaron que me estaba haciendo bien así que seguimos", indicó.

Desde ese momento, la rutina de Martín cambió, ya que empezó a concurrir tres veces por semana a un centro de diálisis, donde se conectaba a una máquina que eliminaba lo que su organismo no podía desechar. "Todos los martes, jueves y sábados estaba ahí, de 6 a 11 de la mañana", remarcó.

Profesor de educación física, lleno de vida a pesar de las circunstancias, nunca bajó los brazos: "A pesar de todo seguí con mi vida. Trabajaba en jardines, escuelas y en el club River".

Sin embargo, la vida le tenía preparada otra difícil parada. En 2004 le avisaron que debía ser sometido a un trasplante, y fue incluido, junto a otros miles, en la lista del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). "Cuando existía alguna posibilidad me llamaban para avisarme que estaba dentro de un operativo, aunque después se tienen que dar varios hechos para que finalmente se concrete el trasplante. Si bien siempre esperaba el llamado, lo tomé de una manera tranquila, sin tanta ansiedad", aseguró.

"En todos estos años me llamaron varias veces pero por diferentes razones se iban cayendo las oportunidades", relató con algo de dolor al recordar la ansiedad por la aparición de un riñón que le salve la vida.

En ese marco, su historia fue contada por un programa de televisión nacional, en un informe sobre la angustia de la espera de un órgano y la necesidad de generar conciencia en relación a la donación.

En plena espera, con sus días signados por los tratamientos, las diálisis, y los remedios, apareció el amor. En 2010 se casó con Clara, a quien conoció cuando comenzó con el tratamiento: "Siempre me bancó", recordó emocionado.

Su situación de salud empeoraba, pero finalmente el día llegó. La jornada del lunes 22 de abril no fue una más en la vida de Martín. "Mis médicos me llamaron a las 21. Pensé que era para ver cómo me sentía porque había estado con fiebre, pero era para avisarme que estaba en un operativo y que me encontraba primero, así que esa misma noche me hice todos los estudios", contó.

"El martes a la mañana fui a diálisis como siempre y un médico me dijo que el órgano que posiblemente me colocarían estaba en buen estado. Después me examinaron los infectólogos y me confirmaron que se iba a hacer el trasplante del riñón", sostuvo el joven. Pese a la enorme felicidad, recibió la noticia con "bastante tranquilidad", aclaró. 

"Lo primero que hice fue avisarle a mis familiares, que estaban en Bariloche. La cirugía era ese mismo día, así que dejaron todo lo que estaban haciendo y llegaron en avión a las pocas horas", recordó. 

Luego de nueve años de espera, el martes 27 de abril de 2013 Martín recibió el trasplante de riñón y comenzó una nueva etapa, llena de ilusiones y nuevos desafíos.

"Fue mucho tiempo. Mis familiares sufrieron más que yo. Si bien estaban lejos, siempre conté con ellos, sobre todo en momentos puntuales", aseguró. 

Martín debe mantener por un tiempo ciertos cuidados especiales. "Los meses de riesgo son los primeros seis. Después los médicos seguramente encontrarán la dosis justa de la medicación, lo cual va a permitir que mi cuerpo tenga defensas y no rechace el nuevo riñón", explicó, y se entusiasmó: "Cuando esté bien, quiero hacer un gran viaje con mi esposa. Es una deuda pendiente que espero cumplir".

En el Día Mundial de la Donación de Órganos, hizo hincapié en la importancia de la concientización sobre el tema, ya que con este gesto "se pueden salvar muchas vidas", subrayó.

"Es muy importante ser donante. Con una pequeña firma se pueden dar muchas esperanzas a miles de personas", indicó, y agradeció a quien se convirtió en su "salvador".

En plena recuperación, rodeado de sus afectos, Martín repasó su historia y se permitió una confesión que es también un consejo para quienes atraviesan situaciones similares: "Siempre tuve la esperanza de que iba a llegar el día. Tenía dos opciones: me quedaba en mi casa mirando cómo pasaba la vida o seguía para adelante, así que elegí vivir, y luché por eso". (ANB)