28/07/2020

Homenaje a Mario Ruiz, un apasionado por la montaña

El jefe de Patrulla falleció este lunes y dejó un legado para todos lo que lo conocieron: la pasión y la excelencia en su trabajo.

Homenaje a Mario Ruiz, un apasionado por la montaña
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uando Mario Ruiz empezó a trabajar en la montaña, en la época en que el centro de esquí pertenecía a la firma Robles, tenía unos 18 años. Nunca había esquiado y empezó “desde abajo”, como recordaron varios de sus amigos. Pero fueron su tenacidad, su pasión por el trabajo y la excelente predisposición que siempre lo caracterizaron lo que permitió que llegara a ser el jefe de Patrulla, con el reconocimiento de todos los que lo conocían o veían su desempeño.

Tenía 50 años, era padre y orgulloso abuelo. Amaba a su familia, su trabajo y la nieve. “Siempre decía que cuando se jubile, se iba a ir de Bariloche porque ver el cerro y no poder subir, le iba a causar dolor”, recuerda Samuel Cárdenas, uno de sus compañeros del cerro Catedral.

“Era un tipazo”, resume Samuel y recuerda cómo lo conoció, allá por 2004. “Siempre con su paciencia y su humildad y sus ganas de ver cómo las personas crecían, mejoraban, aprendían. Siempre estaba cuidándonos a todos”, dice y la voz se le quiebra por el llanto. “Era mi amigo y ya lo extraño mucho”, añade.

Leo Fernández, actual jefe del cuartel de Bomberos Melipal, compartió el trabajo con Mario hace casi 30 años, cuando recién empezaba su historia en la montaña. “Hacía mantenimiento, cartelería, pintura. Era una persona muy voluntariosa, predispuesta, siempre con una sonrisa”, rememora.

El buen carácter y las ganas de ayudar, son de los aspectos que más remarcaron quienes compartieron un espacio con este experto en la seguridad en la montaña, que se levantaba antes de las 4 de la mañana para preparar las pistas y que los esquiadores pudieran disfrutar del cerro Catedral.

“Por más que me esfuerce, no tengo un solo recuerdo de Mario enojado”, resume Ramón Chiocconi, quien compartió años de trabajo en el centro invernal y añade que “tenía un perfil súper bajo, no le interesaba figurar, solo se preocupaba por hacer bien su trabajo y siempre estaba predispuesto para lo que hubiera que hacer”.

“Era una excelente persona que hizo un carrerón, porque empezó de a poco y llegó a ser jefe de Patrulla, súper admirable. Aprendió a esquiar, hizo todos los cursos, realmente era su vocación. Amaba la montaña”, resume Juan Reynal, otro de sus compañeros.

Mario tenía pasión por la nieve. Esperaba cada invierno con ansiedad. Este año tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos, “estaba feliz”, recuerda Samuel. “Es una pérdida muy dura. No sé cómo vamos a hacer para volver mañana a trabajar y saber que esto es real, que pasó de verdad y que Mario ya no está”, dice con la voz quebrada.

“Hacía todo con pasión. Recuerdo que en esa época él estudiaba electrónica creo y arreglaba los handies de las patrullas, arreglaba los equipos de música de los paradores... Siempre estaba haciendo algo para ayudar. Era un tipazo de verdad”, cuenta Leo.

Ceferino Rubilar es otro de sus compañeros que compartió largos años junto a él. “Siempre hablábamos de estas cosas, pero nunca nos dijeron cómo seguir después de una pérdida así”, expresa con dolor. “Mario era un gran profesional, un gran compañero, pero sobre todo una gran persona y un gran amigo”, asegura.

Luciana Tessio fue una de las primeras mujeres en empezar a trabajar en las patrullas, allá por el año 2000. “Jamás me sentí incómoda, ni discriminada. Mario siempre fue una persona con la que podías contar, alguien que quería construir conocimientos entre todos”, relata y agrega que “cuando quedé embarazada, él intercedió para que yo siga trabajando en el área de Patrullas como secretaria. No era el clásico jefe que está aparte de todos, era una persona cálida, solidaria, con la que podías charlar de cualquier cosa”.

La calidad del trabajo, el profesionalismo y la dedicación que Mario tenía no solo se apreciaban en Bariloche. Este año, en su viaje a Aspen, las cualidades de este experto en la montaña hicieron que incluso, fuera nombrado como el patrullero del año. Era la primera vez que vivía una experiencia similar en el exterior y lo hizo demostrando el amor que tenía por su trabajo.

Este lunes, Mario perdió la vida en una avalancha que se originó en el sector norte del cerro Catedral, mientras personal del equipo de Patrulleros se trasladaba por ese sector realizando tareas de preparación previas a la apertura al público.

La avalancha espontánea de placa próxima al camino conocido como Intermedia se desplazó formando un cono hasta cercanías del camino ABC Norte. Dos patrulleros fueron atrapados y tuvieron que ser rescatados por sus compañeros.

Uno de ellos, Oscar Arrellano, tuvo traumatismos y algunas fracturas, aunque se encuentra internado fuera de peligro, mientras que Mario Ruiz fue rápidamente trasladado al Sanatorio San Carlos en estado delicado. A pesar de los intentos del personal médico falleció en el centro asistencial producto de las lesiones.

“Nos deja a todos un legado muy importante: seguir luchando y mejorando en la profesión. Él lo dejó todo en la montaña. Dejó hasta lo que no tenía. Perdimos a un grande pero uno de verdad”, finaliza Samuel. (ANB)

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