28/05/2020

“En esta situación, es feo saber que cumplimos un rol importante y no estamos siendo ayudados por nadie”

Cada 28 de mayo se celebra el Día de los Jardines de Infantes; pero hoy es un festejo con sabor amargo. Por la pandemia, no tienen ingresos ni ayuda del Estado, y muchos están por cerrar.

“En esta situación, es feo saber que cumplimos un rol importante y no estamos siendo ayudados por nadie”
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ste año el festejo por el Día Nacional de los Jardines de Infantes y Día de la Maestra Jardinera es diferente ya que no hay clases por la pandemia de coronavirus. Y las entidades privadas, se ven doblemente golpeadas por la situación económica y la falta de ayuda.

“Es un día muy agridulce, diferente a todos los 28 de mayo que el Jardín se convierte en una fiesta. Estamos transitando estos días como podemos, no estamos en un estado anímico muy bueno porque nos juegan en contra muchas cosas: esto de no saber qué va a pasar, incertidumbre, no tener ayuda ni apoyo de ningún lado”, contó a ANB Carolina Zolorza, presidenta de la cooperativa “Nuevo Jardín Panda”, una institución que recibe niños desde los 45 días de edad.

En la ciudad de Bariloche existen ocho jardines estatales que reciben niños de entre 45 días a 3 años, y cubren aproximadamente 700 vacantes. Son cerca de 1200 niños, de esas edades, que asisten a instituciones privadas. Al respecto, la referente del Jardín explicó que “los privados cumplimos una función muy importante en la sociedad: lo que el Estado no puede brindar, lo brindamos nosotros. Esos papás que trabajan ocho horas o más, nos necesitan. En esta situación, es feo saber que cumplimos un rol importante y no estamos siendo ayudados por nadie”.

¿Qué hace la seño?

Juegos, cuentos y canciones. Las maestras envían por diferentes medios, actividades para que los pequeños de la primera infancia realicen consignas educativas todos los días durante el tiempo de aislamiento obligatorio.

Hay mucha gente que piensa que el jardín de infantes y maternal es el lugar para que los chicos estén entrenidos y vayan a jugar. Si bien, en parte es así, está el otro lado, el más importante: “los maternales somos casi los padres, a veces las psicólogas de los chicos, somos las estimuladoras. Hay chicos que pasan muchas horas con nosotras y cumplimos una función muy importante dentro de lo que la familia necesita”, expresó Zolorza.

Y agregó: “Nuestro trabajo es el más importante de la labor educativa, donde el niño hace la primera socialización fuera del seno familiar, para moverse en un espacio más grande y con más personas. Ahí es donde estamos atentos a la formación, a la contención y a las necesidades del niño. En estos tiempos, nos ocupamos de abrir mentes, que los chicos piensen, reflexionen, para que saquen conclusiones y tengan una infancia libre”.

El Jardín Nuevo Panda en particular es una cooperativa autgestionada, sin ninguna asistencia: “Tenemos un proyecto un tanto diferente a otros jardines. Hace 10 años somos una cooperativa de trabajo y luchamos muy fuerte para sacar adelante el jardín. Pasamos de todo, desde un montón de aspectos diferentes, y cuando mínimamente sentimos que estamos trabajando cómodos y a gusto, nos pasa esto, que es algo que no lo hubiéramos imaginado nunca”, contó la experta en cuidado de niños y promotora educativa comunitaria.

“En situaciones normales, somos las encargadas de generar nuestros propios ingresos, junto con la comunidad educativa que nos elige”, manifestó; y añadió: “En este momento, sí necesitamos que el Estado nos ayude. Siempre nos sentimos capaces de generar nuestro propio trabajo. En esta situación tan compleja, queremos que se nos considere y se nos contemple por el rol que cumplimos para que garantizar que, el día que esto vuelva a la nueva normalidad, los jardines podamos estar ahí para recibir a las familias que nos necesiten”.

La crisis que golpea a los jardines

Hace poco más de un mes, un conjunto de jardines de infantes y maternales elevaron una petición a las autoridades de la Provincia y del Municipio para solicitar un subsidio de manera urgente para estas instituciones que fueron golpeadas por las medidas de aislamiento durante la pandemia.

Hasta el momento, no han recibido ninguna respuesta por parte de los representantes o los gobiernos. “Esta situación nos da mucha preocupación porque nadie sabe cómo vamos a salir”, dijo Zorzola.

En los últimos meses, un 40% de las familias pudo pagar la cuota. Y dentro de ese 40%, un 70% sólo pudo pagar una porción de la misma. La situación se vuelve cada vez más crítica para las más de 180 personas que trabajan en esas instituciones y ven en peligro su fuente de ingresos. “Estamos como podemos tratando de pensar en positivo, de que se va a poder salir adelante, pero se está haciendo demasiado largo y cada vez más complicado”, concluyó. (ANB)

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