26/05/2020

“Todo el protocolo que veníamos trayendo, se rompió por completo”

El domingo llegó a Bariloche un contingente de repatriados de Andorra. Molestos con la falta de organización en Ezeiza, ahora deben cumplir una cuarentena estricta, y destacaron la contención que recibieron por parte del principado europeo.

“Todo el protocolo que veníamos trayendo, se rompió por completo”
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espués de semanas de esperar un vuelo de repatriación y de incidentes que vivieron al aterrizar en Ezeiza, un contingente de barilochenses llegó a la Ciudad a la espera de retornar a sus hogares.

Diego Galdón, uno de los repatriados, habló con ANB de la experiencia que vivió tanto en la espera de poder volver al país como en la atención que recibieron durante el aislamiento local.

Este domingo llegó a la ciudad un micro que había trasladado a 43 pasajeros de la región patagónica. Proveniente de Ezeiza, el bus hizo escala en Neuquén, General Roca, Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Bariloche, dejando pasajeros que tenían domicilio en esas ciudades. Quienes debían proseguir más al sur, lo tuvieron que hacer en taxis o combis ya que Chubut tiene cerrada su frontera con Río Negro.

Según contó Galdón, “apenas llegamos a Bariloche, subió una médica para controlarnos la temperatura y, junto a personal de Turismo, nos hizo llenar unos formularios sobre nuestra situación sanitaria. Además, las autoridades, en todos lados, nos pedían los certificados de los test negativos que nos habíamos hecho; sin eso, no podías seguir circulando”.

“Nos tuvieron dos días de aislación completa en el cuarto del hotel”, siguió Galdón. “Más allá de que dimos negativo en coronavirus, tenemos que cumplir todos los protocolos. Sobre todo, porque en Ezeiza estuvimos 14 horas esperando desde que bajamos del avión hasta subir al bus, y ahí tuvimos más contacto con lugares de riesgo”.

En este contexto, señaló que “estábamos cansados, sin lugar donde sentarnos, así que tiramos las mochilas al piso y esperamos ahí. Todo el protocolo que veníamos trayendo se rompió por completo”.

 

Tanto Galdón como otros repatriados confirmaron a este medio la poca organización y medidas preventivas que existieron en el aeropuerto argentino durante su arribo.

En Bariloche, las autoridades sanitarias les pidieron los resultados de los test negativos. Ahora deben esperar los próximos controles y cumplir una cuarentena estricta, la cual será parte en el hotel de aislamiento y parte en sus casas. En total, 14 días.

En Andorra, Galdón trabajó como operario de silla para la estación de esquí Grand Valiria. “Desde el primer momento, cuando se empezó a cumplir la cuarentena, el Gobierno de Andorra nos suspendió el pago del alquiler. Nos ofrecieron ayuda sanitaria en todo lo que sea víveres, si estabas en un estado de vulnerabilidad te deban prioridad en la lista de los vuelos. Nos trataron muy bien. A último momento muchos chicos decidieron quedarse”, confirmó. Además, a los empleados de la empresa, les otorgaron el 50% del pasaje de regreso.

Junto con el grupo de argentinos, otros ciudadanos del mundo esperaban la vuelta a sus hogares, luego del gran avance mundial que produjo el Covid-19: chilenos, franceses, españoles, venezolanos.

Diego Galdón en Ezeiza: "estábamos cansados, sin lugar donde sentarnos, así que tiramos las mochilas al piso y esperamos ahí. Todo el protocolo que veníamos trayendo se rompió por completo".

“La empresa nos asistió en todo momento, incluso con apoyo psicológico. De aquel lado, siempre de primera”, apuntó Galdón, en contraposición a lo que vivieron con el Gobierno argentino. Así, relató que “la comunicación con Cancillería fue nula. En todos los números de emergencia o direcciones de mail que nos mandaron para comunicarnos, no nos atendieron. La sensación era de constante abandono y falta de empatía por parte de nuestras autoridades.”.

Y continuó: “En Ezeiza, la organización fue pésima. Compartimos el mismo espacio con un montón de gente que iba y venía de diferentes destinos. Todos juntos, y sin ninguna información clara”.

Más allá de esta experiencia que tomó al mundo de sorpresa y lo paralizó, Galdón renueva las ganas de volver a viajar: “Me había ido con la idea de recorrer otros lugares de Europa. Fui a trabajar y hacer un poco de plata para conocer. Me quedé con las ganas. Pero voy a volver, me gustaría. El trato con nosotros fue de primera. La idea es regresar el año que viene”. (ANB)

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