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| 12/11/2012

Masiva aparición de alguaciles en Bariloche

El aumento de la temperatura en forma súbita durante los últimos días sería el responsable del rápido incremento de la población de alguaciles o dragones del aire que se observan en la zona de Bariloche.

Foto: gentileza Tiempo Patagónico

Valeria Fernández Arhex, de INTA Bariloche e investigadora de CONICET, aclaró a Tiempo Patagónico que los insectos que observamos son alguaciles, no libélulas.

Los alguaciles, además de ser más grandes que las libélulas, tienen vuelo sostenido a diferencia de sus parientas. Estos alguaciles son enemigos naturales de larvas y adultos de mosquitos.

Fernández Arhex también indicó que probablemente "el aumento de densidad de alguaciles se deba al golpe de calor que hubo en estos dias. Y este aumento de calor tan de 'golpe' probablemente hizo que las ninfas maduraran a adultos".

La investigadora prefirió no hablar de invasión ya que para ese caso "tendría que haber una mayor cantidad de alguaciles".

Esta situación meteorológica de calor intenso y súbito no solo produce un aumento en esta variedad de insectos, sino que otros también pueden tener un incremento en su población.

Diferenciando a alguaciles de libélulas

Técnicamente deberíamos referirnos a odonatos / odonatas – libélulas (damselflies) y alguaciles (dragonflies).

A este orden pertenecen las libélulas (damselflies) y los alguaciles, mata-caballos, helicópteros, caballitos del diablo, etcétera. (dragonflies). Se distribuyen por todo el globo terráqueo, salvo en los polos.

Los odonatos se han subdividido tradicionalmente en dos subórdenes:

Anisóptera, que incluye las libélulas, con alas desiguales, siendo las posteriores más grandes que las anteriores; en reposo, las alas se disponen de manera horizontal.

Zygóptera, alguaciles, con alas anteriores y posteriores muy similares; en reposo, las alas se mantienen juntas y más o menos elevadas sobre el cuerpo.

Su nombre viene del griego "odontos" que significa dientes, y es una clara referencia a su labio protráctil con ganchos en su extremo el cual se impulsa hacia delante para capturar a su presa. La ciencia ficción se valió de ellos para inspirar a los alien.

Junto con los efemerópteros, formaban el antiguo grupo de los paleópteros, caracterizados por no poder plegar las alas sobre el abdomen.

En su estado de ninfa, estos insectos habitan aguas quietas como los lagos, lagunas en zonas donde haya vegetación como juncales o cualquier otro tipo de escondite para evitar a sus depredadores y para acechar a sus presas que pueden ir desde pequeños insectos a crustáceos como también renacuajos e incluso pequeños peces. Este período ninfal puede durar hasta cinco años durante el cual puede crecer su exoesqueleto hasta quince veces.

La ninfas de alguaciles se caracterizan por tener un tamaño entre 2,5 a 4,5 centímetros (medidas promedio, puede haberlas más grandes o más chicas) con un color generalmente pardo entre el marrón al verde oliva; su cabeza es grande y con ojos saltones; su tórax es robusto; posee tres pares de patas largas y fuertes; su abdomen, es bien largo y voluminoso, siendo en algunas especies corto y chato; y por último su caja de alas es grande dividida en dos y en algunos casos oblicua hacia los lados y en otros paralela al cuerpo.

Las ninfas de libélulas a diferencia de las de alguaciles pueden tener un color más claro como un verde manzana o un turquesa metalizado yendo al más oscuro en la eclosión, y el abdomen es bien largo, fino y circular.

Respecto al pasaje del estado ninfal al adulto, la ninfa se traslada hacia la costa, sale del agua, trepa a ramas, piedras, juncos, troncos y a todo lo que se encuentre a orillas de su hábitat, clava las uñas de sus patas con mucha fuerza, rasga el exoesqueleto y sale el adulto sacando la cabeza, tórax y alas, quedando colgado del abdomen. Luego bombea fluido hacia sus alas para que se estiren y sequen. Una vez fortalecidas las alas y las patas, recién allí retira el abdomen y comienza a volar. Las mudas permanecen por mucho tiempo adheridas a las ramas, juncos, troncos, piedras, etc.

Ya de adultos, los alguaciles suelen alejarse de los ambientes acuáticos internándose en el campo, y luego atravesar una ruta. En cambio las libélulas permanecen cerca del agua y corren con la suerte de ser comidas por una trucha. Son muy activos en los días cálidos de primavera y verano, y se los puede ver sobrevolando los espejos de agua cazando insectos o depositando sus huevos en el agua luego de la copulación. De adultos siguen su costumbre de carnívoros.

Los adultos de alguaciles alcanzan un tamaño promedio de 6 centímetros de largo; su cabeza es muy grande y con un cuello muy flexible, lo que le da una gran movilidad, gran parte de la cabeza esta conformada por sus enormes ojos hipersensibles al movimiento lo que le permite cazar insectos en el aire.

El tórax es robusto con las patas en su parte delantera hacia la boca y las alas en la parte trasera; el abdomen es delgado y largo, con marcada segmentación, siendo un poco más grueso y corto en las hembras; posee dos pares de alas grandes, cristalinas y muy venosas, una características que diferencias a los alguaciles de las libélulas es que el par de alas anteriores son más angostas que las posteriores; posee tres pares, muy robustas; su color va desde los pardos hasta los intensamente brillantes, los machos y las hembras son a veces idénticos y en otros casos totalmente distintos resultando ser más coloridos los machos; al volar son increíblemente ágiles, pudiendo mantenerse suspendidos en el aire, volar hacia atrás y alcanzar velocidades de hasta 60 kilómetros por hora.

Los adultos de libélulas se diferencian de los adultos de los alguaciles porque su tamaño promedio es de 4 centímetros; sus pares de alas delanteras son iguales a las traseras; sus patas son delicadas; y no alcanzan tales velocidades.

Viven entre uno y seis meses. Su reproducción es exclusivamente sexual; el apareamiento tiene lugar con frecuencia en pleno vuelo; luego, la hembra inicia la puesta de los huevos en el agua; el desarrollo postembrionario pasa por una fase de neánida seguida de una fase de ninfa que sufre numerosas mudas antes de alcanzar el estadío adulto.

Los primeros antecedentes de este tipo de insectos se ubican hace unos 300 millones de años, por lo que se consideran los más antiguos sobre la Tierra, con una gran estabilidad genética en su desarrollo respecto de los primeros ejemplares. (Tiempo Patagónico)

Agencia de Noticias Bariloche :: Diario online con noticias e información de San Carlos de Bariloche. Director Periodístico del diario: Santiago Rey

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