Viernes 31 de octubre del 2014

mín: -3º

máx:

t

pre: 1015.92 mb - vie: 19.31 km/h

El mirador por Mariano Benito | 19/06/2012

"Prometeo" (2012) de Ridley Scott. De dioses y de hombres.

Se estrenó en Bariloche, (al fin podemos decir esta frase), la muy esperada última película de Sir Ridley Scott. Todos aquellos que fuimos iniciados en el terror y la ciencia ficción con su gran obra "Alien, el Octavo Pasajero" y ahí nomás con "Blade Runner", hoy tenemos revancha. Para toda esa gran cantidad de adolescentes y jóvenes que nada saben de este extraño pasajero, es una buena excusa para adentrarse en el género con un producto de calidad.

Veo Prometeo en la sala 3D del cine de Bariloche. Es la primera vez que veo una pelicula en 3D. Veo que el 3D se puede utilizar bien (Prometeo) o mal (dan la cola de La Era del Hielo no me acuerdo que número). Esperé este estreno con gran expectativa. Soy un admirador de Alien, el octavo pasajero (1979), y respeto a Riddley Scott, director de ambas y, de otras dos joyas del cine: una, también de ciencia ficción, la inolvidable "Blade Runner"(1982), la otra "Los Duelistas"(1977).

El tráiler aumentó mis ganas de verla; tiene mucho (el tráiler) de la primer Alien y poco de Prometeo, pero logra seducir. Genera una suerte de expectación ultra positiva, me hace sentir esa inolvidable sensación que tuve a los 13 años, en un cine de Mar del Plata (el Ambassador) cuando el octavo pasajero se escondía de la cámara y eliminaba a la tripulación del "Nostromo", cuyos pasillos recorrí después en mil pesadillas de adolescente.

Para aquellos cuyo punto fuerte de iniciación en la ciencia ficción fue justamente Alien, el octavo pasajero, probablemente no se encuentren aquí con el mismo tipo de film. Alien, desde su puesta en escena, entronizaba el fuera de campo como motor del suspenso y del terror. Poco se mostraba a la criatura durante casi todo el metraje. Sólo al final teníamos algún plano entero de este ser despiadado.

En Prometeo las cosas cambian y, afortunadamente, Scott no apela al mismo recurso cinematográfico del ocultamiento del mal. Sería un despropósito, una ingenuidad, luego de haber visto ya al bicho de mil y una formas en todas las secuelas que se hicieron. Aquí la cuestión está más emparentada en muchos aspectos con la otra gran perla en la carrera cinematográfica de Ridley Scott: Blade Runner. El personaje más interesante del film por lejos, es el interpretado por Michael Fassbender (excelente), que compone a un androide bastante preocupado por saber cuales son los motivos de su creación, como lo hacían los replicantes en Blade Runner; de hecho, el actor reconoce en un reportaje haberse inspirado para el papel, en la actriz Sean Young, que en aquél film interpretaba a la androide que dudaba sobre su condición de humana. Fassbender interpreta a David, imprimiéndole una ambigüedad que le sirve a la película en dos aspectos esenciales: por un lado, desde lo narrativo, como elemento de suspense de la trama, al no saber bien a donde apunta el personaje; por otro lado, David es el que referencia los distintos puntos de vista (de los personajes y del director y guionistas) del mensaje del film en relación a creador y creado. David es un androide obsesionado con la figura de Peter O’Toole en Lawrence de Arabia; al igual que Wall-e, en la soledad de la nave Prometeo, mira una y otra vez la legendaria película e intenta imitarlo constantemente, ensayando alguno de sus parlamentos o haciéndose un peinado que lo haga parecerse aún más.

Esta vez, los que viajan en la nave no son 7 (hablo de la tripulación, no de los colados), son 17. Van a un lejano planeta, en el cual creen que pueden estar "los ingenieros": seres extraterrestres que crearon a los humanos hace miles de años. Esta teoría es expuesta por la Dra. Shaw (Noomi Rapace) y el Dr. Holloway al momento que la tripulación despierta del largo sueño del viaje. Al mando está Vickers (Charlize Therón) que es la representante de la corporación que financia la expedición y que no sabemos si es o no es un androide. Lo que viene después no es justo que lo comente. Si decirles que esta película sea la primera de una saga, ya que el final nos deja ese sabor y hay varias incógnitas que quedan sin responder en esta entrega. Si puedo y debo hablar de lo bien que están todos los rubros técnicos; desde el buen uso del 3D que complementa y potencia una bellísima fotografía, pasando por los siempre sugerentes escenarios, los bien utilizados efectos especiales, el provocativo vestuario y un montaje preciso y exquisito. Tal vez la música sea el ítem menos destacado por un excesivo protagonismo que resta al producto final.

¿Referencias a los cuatro aliens anteriores? Por supuesto. David camina por los pasillos de la nave solitaria picando una pelota de básquet y encesta mientras anda en bicicleta. Tres personajes se inmolan en pos de la humanidad. La cabeza de un androide, desprendida del tronco, habla desde el suelo. Embarazos frustrados, viscosidades, elementos fálicos por doquier y mucha, pero mucha angustia existencial.

Prometeo es claramente un espectáculo; probablemente el inicio de una estructura más grande que comprenda tal vez, tres películas. Ojalá en las siguientes siga Ridley al mando, para así mantener el espíritu original y tener la posibilidad de seguir asustándonos un tiempo más.

Por Mariano Benito


Agencia de Noticias Bariloche :: Diario online con noticias e información de San Carlos de Bariloche. Director Periodístico del diario: Santiago Rey

Copyright 2007 - www.anbariloche.com.ar - Todos los derechos reservados | Agencia de Medios Patagonia S.R.L.